El arbitro suspendió el partido por la agresión de un jugador

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Orizaba

Lo que no había acontecido nunca en la fuerza de Masters, siempre correctamente tratada por su creador Roberto Luévano Vega, llegó dentro de los últimos quince minutos del partido de vuelta de la fase de semifinales en la categoría 50 y Más, cuando con el marcador empatado a cero goles el apretado cotejo entre Crucero Nacional y Atlético 7-5, sufrió un vuelco inesperado, debido a la expulsión de un jugador del equipo que visito al súper líder de la competencia, teniendo que suspender el partido el arbitro, debido a que cuando le mostró la tarjeta roja al jugador que perdió los bártulos, este agredió a un elemento de los que fungían como locales, dentro de una decisión justa y precisa, que evito una bronca generalizada por las porras de ambos equipos, que aquí entre nos, siempre guardaron en pleno el mas absoluto deportivismo,
Algo tendrá que hacer el tribunal de penas de Masters, para definir el rumbo de un partido, que como se esperaba fue intenso y hasta dramático con un dominio alterno de ambos escuadrones.
Si hubo suspensión fue porque algo malo se podría venir, encontrando en la redacción de la cédula arbitral todos los datos para lanzar un castigo que le hiciera perder los puntos al equipo del jugador expulsado, o bien se pudieran jugar los postreros quince minutos en la sede de Crucero Nacional, contando el equipo afectado por la expulsión, con diez elementos sobre el terreno de juego,
Lo que se impone es una sanción para el jugador botado del terreno de la acción que pudo desatar una guerra de agresiones por doquier, pero repetimos las porras. sobre todo la de Crucero Nacional, se comporto a la altura de los hechos.