Puños arriba

Como nunca el equipo de los Pumas, mantiene los puños rozando la bóveda celeste dentro de un principio realmente arrebatador, convertido en una real pandilla, pero de jugadores cien por ciento positivos, provocando un gigantesco mentís a los que en base a sus contrataciones poco brillantes, suponían que los universitarios iban a tener una campaña dentro de una mazmorra a plena dieta de agua y pan, para realizar sus tres comidas diarias.
Manteniéndose como el único equipo invicto ya a lo largo de seis fechas, sacándose todas las espinas del mundo tras su debut Michel González, entre ellas la de un gigantesco bacalao, parece que el entrenador hispano encontró la fórmula para hacer que las piedras se conviertan en oro, teniendo el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México eso que los poetas y juglares de las canchas, definen como alto espíritu de combatividad, dejando todo eso asentado después de su triunfo sacado con alma, vida y corazón del propio infierno de Toluca, en donde parecía que dejaba e invicto, dos veces sobreponiéndose a un marcador adverso, por lo cual desde los tiempos de oro del equipo dorado y azul, digamos cuando jugaban juntos Cabinho y Hugo Sánchez no entregaba tan buenas cuentas.
Contemplándose a la vez el callado pero optimo trabajo de Jesús Ramírez viejo guerrero Puma, el que ponía los centros para los remates de chilena de Hugo, siempre endosados a la portería defendida por Ricardo La Volpe.
Dentro de dar todo para el equipo que fue por mucho tiempo de sus amores, Ramírez en su carácter de jugador de ajedrez de alta escuela, con los universitarios se ha convertido en la combinación perfecta con Michel, cada quien colocando lo mejor de si mismo, llevando como meta no el triunfo individual, sino cada quién levantando su puño derecho, dentro de un cántico que no se había vivido en mucho tiempo, entonando el himno de la Universidad.
Por fortuna ejemplos como los dados por Pumas, siguen existiendo en el futbol mexicano rentado, dentro de la aseveración que los títulos de Liga se ganan no trayendo a colosos y gigantes que a las primeras de cambio se destiñen, sino armando un gran equipo, en donde todo el mundo da el esfuerzo extra, para siquiera durante seis fechas encabezar la tabla de posiciones de la campaña regular.
Este equipo universitario de felinos y sin estrellas refulgentes, hasta el momento se ha robado de norte a sur, y de este a oeste, el propio espectáculo del futbol rentado mexicano.

 

 

 

 

 

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