‘Está el asesino en casa’

Jazmín Suazo
El Mundo de Córdoba

Hemos visto que el “asesino está en tu propia casa”, por ello es necesario que todos los homicidios violentos de mujeres los investiguen las Fiscalías con perspectiva de género para descartar con pruebas y no a criterio de alguien, pues deben guiarse por si hubo amenazas, violencia física, haya sido incomunicada por su pareja o expareja, dijo la abogada con perspectiva de género, Lisset Vargas Moreno.
A pesar de que en Veracruz se hizo la separación de delitos, el estado sigue siendo “foco rojo” en materia de feminicidios pues en 2019 ocupó el primer lugar nacional con este delito con 157 casos.
“Muchas veces dicen se suicidó o fue un accidente, o en algún momento no se toman en cuenta algunas denuncias previas para que sea catalogado como feminicidio, por eso es importante analizar las muertes con perspectiva de género, porque pudiera resultar feminicidio que es cuando se priva la vida de una mujer por cuestiones de género”, refiere Lisset Vargas Moreno.
En los últimos cuatro años y medio, un total de 14 mil 152 mujeres fueron asesinadas en México. Son casos que según disposiciones legales deben indagarse de inicio como posibles feminicidios. Pero en la realidad sólo uno de cada cinco es clasificado e investigado de esta forma.
Las cifras de Inegi revelan que de enero de 2015 a junio de 2019 se registró la muerte por causas violentas de 14 mil 153 mujeres.
En el 30 por ciento de estos casos, la mujer fue asesinada dentro de su propia casa, un porcentaje que duplica al de los hombres.
Cuando una mujer muere a manos de una persona con la que sostuvo una relación de noviazgo o convivencia se comete un feminicidio. Es un crimen más grave pues hay violencia de género.
Las razones para considerar que un asesinato contra una mujer fue por ser mujer están en el Código Penal y son siete causales y basta con que se cumpla una de ellas. Algunas son: “que exista o haya existido con el activo relación íntima de convivencia, de confianza, noviazgo, parentesco, matrimonio o concubinato”, “que hayan existido amenazas, acoso, lesiones o violencia en el ámbito familiar, laboral o escolar o cualquier otro”, o “que su cuerpo sea expuesto o arrojado en un lugar público”.