Su gran amor Molina

Tomás Setien Fernández
El Mundo de Orizaba

Como olvidar ese partido dentro del duelo colosal, presenciado en la cancha del Estadio Licenciado Rafael Murillo Vidal entre el Atlante y el DUC, con el marcaje severo en extremo, sucio, para decirlo pronto, de aquel central zaguero que no se tocaba el corazón para despojar del balón a grandes genios de las canchas, Manuel El Perico González, que para decirlo pronto lleno toda una época de defensas fieros en la historia de los prietitos capitalinos.
La reyerta marcada por las entradas sin freno de González. tratando de cazar al indómito y valiente delantero centro cordobés, Alfonso Molina Sabaris, no dieron resultado, terminando el ágil primer gran ídolo del fútbol de Córdoba rentado, por vencerlo en cada lance, por lo cual el Perico perdió todo su plumaje, terminando Molina por realizar uno de los mejores partidos de su vida.
Pero el castigo supremo para el sucio defensa, lo vivió afuera del Estadio, cuando la señora madre de Alfonso lo repelió paraguas en mano hasta aplicarle una señora paliza,
De esa forma la trinchera formada por la madre, de uno de los grandes jugadores cordobeses dados al balompié profesional, se hizo notar detrás de cada golpe de su progenitora, que aquí entre nos era su máxima admiradora.