La Gran Dama en tranvía

Talavera Serdán
Quésto y Quel´otro

LA HAN INTERPRETADO en teatro Jessica Tandy, Jessica Lange, Natasha Richardson y otras; la inglesa Vivien Leigh le dio vida en cine y mereció un Oscar -igual haciendo otro rol puro-americano, Scarlett O´Hara em Lo que el Viento se Llevó–, en 2012 hubo una versión negra con Blair Underwood en el principal masculino.
Blanche DuBois es uno de los personajes más complejos y de mayores matices en el catálogo de actrices de cualquier latitud. Y color, evidentemente, ya que en este “revival” o revisión de “Un tranvía llamado Deseo”, premio Pulitzer 1948 para el autor sureño Tennessee Williams, lo interpreta una afroamericana nacida en Berlín.
Este año regresa una versión, digamos mestiza, con la incomparable Audra McDonald, una de las intérpretes con más chamba en Broadway por su rango amplio de actuación, que se da a conocer como la aventajada pupila de la diva en declive María Callas, “Master class” (que en México hizo maravillosamente Diana Bracho), quien además ostenta el record de seis premios Tony, el Oscar teatral.
AUDRA encarna a Blanche, la heroína trágica de Williams (el rol de Marisa Paredes en Todo Sobre mi Madre), frágil, atormentada belleza sureña que ha tenido mejores tiempos hace tiempo, y viene a New Orleans a casa de su hermanita Stella, para lo que debe tomar el tranvía llamado “Deseo.”
El buen Bobby Cannavale (Jazmín Azul, El Irlandés)será Stanley Kowalsky (rol que inmortalizó Marlon Brando en teatro y luego en cine), el cuñado medio bruto que detesta a Blanche por “pretenciosa, que se da ´los aires´”, quitándole a su mujercita embarazada tiempo para atenderlo, y “llenándole la cabeza de humo” de cuando las DuBois eran adineradas.
LA SUMISA STELLA, está a dos fuegos, ama a su marido, vive en malas condiciones pero quiere lo mejor para Blanche, viendo cómo sin remedio se diluye en ella el sentido de la realidad. El rol es de la hermosa Carla Gugino (Ojos de Serpiente, Sin City, La Falla de San Andrés) y el montaje sólo estará por un mes en New York, junio 30 a julio 19.
El film de 1951 mereció cuatro premios Oscar (Leigh, Kim Hunter, Karl Marlden como el maduro enamorado de Blanche, y la adaptación), y curiosamente Brando, con el rol que lo hizo estrella, perdió ante Humphrey Bogart por Reina Africana. Ese Tranvía lo condujo con fuerza eléctrica Elia Kazan.
En 2014, nueva versión -no muy difundida- del film, lo hace estupendamente la chicaguense Gillian Anderson (X Files, actualmente en “Bad education” por Netflix).
BLANCHE “siempre dependió de la bondad de extraños”, y si usted planea ir a New York por esas fechas, por favor vaya, véala y me la cuenta. De las decenas de obras que he visto allá, no me ha tocado la fortuna de admirar a la enormemente talentosa Audra, favorita de compositores con Gershwin y Sondheim. Y de moi, desde siempre.

 

 

 

 

 

 

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz