Los amigos imaginarios

Tomás Setién y Natalia Setién Aguilar

Que levante la mano quien no ha tenido un gran amigo imaginario, convertido en su paño de lágrimas, y también en su mejor postor de sus propias alegrías y felicidad; volviendo a aparecer en el filme cautivador como una flecha lanzada al corazón de los cinefilos, Jo-Jo Rabit, estableciendo el extraño y mágico contacto un niño, que sueña ser con el mejor prototipo de la raza aria, encontrando a cada momento la charla con un increíblemente risueño y afín Adolfo Hitler, establecido como su consejero universal, a la falta del padre perdido en la guerra sin saber el por qué, posiblemente siendo un desertor.
Así transcurre el mundo del infante, genialmente interpretado por Roman Griffin, más bueno que una onza de pan por la mañana, y muy alejado de las pruebas de fuego que no alcanza a sortear, dentro del ejercito de infantes del propio nazismo.
Su situación se pondrá al rojo vivo cuando descubre en su hogar a una judía que su señora madre protege, estrechándose mas el circulo en sus relaciones con el Fulher, pero naciendo a la vez una comprensión y amor hacia la que se esconde. so pena de quedar colgada en la plaza principal, en donde termina la madre del pequeño luego de una investigación que no se alcanza a ver en el soberbio filme.
La cinta terminara para la gran pareja, niño y judía, con la llegada del ejército de los Estados Unidos, por lo cual ella podrá cumplir su sueño gestado en la obscuridad de su cuarto, el bailar a plena calle la melodía de la mas absoluta libertad, recordándonos entre otras cosas aquel epilogo de Zorba el Griego, cuando Anthony Quinn y Alan Bates danzan al compás de la única alegría de sus clásicos años muertos y deplorables.
Un conejo tiene que ver mucho con el desarrollo de la historia de una cinta que bien puede ganar el Oscar a mejor película, cuando el niño apodado JoJo se niega a matar al animal, luego de la orden del grupo de matarifes del ejército infantil pro nazis.
Ahí se estará descubriendo los verdaderos sentimientos del infante, que dirá un definitivo adios a Hitler, cuando lo visita con la huella de la bala que corto su vida en forma voluntaria, estableciendo a la vez su unión casi eterna con la joven judía.
Mucha relación con aquella cinta Sueños de un Seductor, filmada en el año de 1972, en donde Woody Allen es descubierto con todo su genio y calidad, llevando el argumento creado por el propio artista, una amistad imaginaria con el que fuese un gran actor del cine duro Humphrey Bogart, repitiendo a cada momento,la frase Bogart -Tocala de nuevo Sam- (A través de los años) dirigida hacia el pianista de nombre real Dooley Wilson, dentro de las mejores escenas de la cinta cumbre Casablanca, substituyendo a la monserga del pequeño amigo imaginario de Hitler, Heil, Heil, Heil.
El propio cine mexicano nos daría su versión de los amigos imaginarios, en la buena cinta Entre Pancho Villa y una mujer desnuda, apareciendo de la nada para salvar relaciones amorosas, el propio Centauro del Norte, caracterizado por Jesús Ochoa.

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