La noche de Banderas

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

LA GALA 34 del Goya, equivalente español al Oscar se celebró en Málaga, ciudad natal de Antonio, cerrando el evento maratónico (3+ hrs) con “One”, de A Chorus Line que él produce actualmente allá, y con él a su 56 años bailando al centro la difícil coreografía, y poco antes recibía al “cabezón” -como le llamaron la pareja simpática de conductores- como Mejor Actor, su primero, por el film de Almodóvar, Dolor y Gloria. Segundo, luego del Honorario en 2015 y tras siete nominaciones. También es su primera mención Oscar, y en mayo de este año Cannes le dio el reconocimiento.
El muy internacional Mr Banderas, que sale de Málaga a Madrid hace 40ytantos años para toparse con su mejor creador, el señor Almodóvar, quien lo internacionaliza y con quien ésta es su octava colaboración (cinco de sus menciones Goya son por films de Pedro). Su discurso improvisado fue de reconocimiento al hispano que revolucionó el cine en su patria aplacada la dictadura de Franco, en que el cine en especial padeció oscurantismo. Su franca exposición del dilema humano en todos sus rostros, pecados y virtudes, contadas con su marca especial de humor, dio nueva cara, liberatoria, a una nación.
DOLOR Y GLORIA representa el film #110 en la carrera del malagueño, tiene cuatro títulos más en pre-producción, posee bienes raíces de infraestructura turística en Málaga y Marbella y, como escribo al inicio, produce (y actúa a veces) en el montaje hispano -en su propio Teatro Soho Caixabank en Málaga, con tour hispánico asegurado–, del concepto musical de Michael Bennett, dirigido por Bayoork Lee, una de las bailarinas base de la obra que se mantuvo en Broadway por más de 15 años ininterrumpidos (lo que me dio tiempo de verla 2 veces allá, y otro par en Ciudad de México e incluso una más en Veracruz, ex Teatro Tamsa, junto con mi hermana “cachita”, Silvia.
El Goya, del que su hermano mayor Oscar debería aprender una o dos cosas -o más-se caracteriza por presentarse en escenarios diversos por toda España, y por ser llevado con humor, como el muy gracioso Dani Rovira (8 Apellidos Catalanes), y a la inversa del barroquismo de los escenarios oscarinos, abigarrados y con frecuencia feos, la edición 34 (contra los 90+ de la presea hollywoodense) es lo más espectacular, interesante, ingenioso de todas las premiaciones que he visto (sigo al Premio de la Academia desde el invento de la TV, imagínense): en un auditorio de basquet, con sillas movibles incómodas, ni modo, cuatro paneles rectangulares donde proyectan ingeniosa y precisamente cientos de imágenes en movimiento y efectos especiales de técnica verdaderamente admirable, de asombro y deleite.
SIETE GOYAS de 16 menciones, incluyendo el de Mejor Film, Dirección, Guión original, Partitura (del inspirado Alberto Iglesias, que con éste supera su propio récord de 10 ganes previos, varios con películas de Pedro, y la maravillosa Julieta Serrano (Mujeres al Borde de un Ataque de Nervios, donde nuevamente hace de madre del protagonista, Banderas) que gana su primer Cabezón a los 86 años. La noche del 25 (por lo que debo agradecer a mi querido amigo-lector Charlie, del Estado de Puebla, ya que se me había escapado), cuatro de las menciones al film de Almodóvar estuvieron nominados: Penélope, Leonardo Sbaraglia, Asier Excheandia (hijo, con ese nombre no creo que consigas mucha chamba) más Antonio y Julieta, ganadores.
(Tip: al anuncio de que Penélope Cruz, que logra su segunda mención Oscar por Volver, de nuevo con Almodóvar, entregará la estatuilla a Mejor Film Extranjero por la Academia de Hollywood, es señal virtual de que será Dolor y Gloria.)
DOS COSAS mínimas, o tres, me disgustaron de la ceremonia: la presentadora en off diciendo “para todos ustedes” en cada presentación (¿pues que podría seleccionar espectadores?), la señora obesa con papada que se mirada a cada rato en los monitores cuando la enfocaban y que en la última se dio un jalón de cachetes y un estirón de cuello colgante, y que al revés del Oscar el tiempo discursorio es mínimo, y como el caso de los ganadores a Mejor Sonido, cuatro, cada uno agradeció a los mismos, con uno de ellos prácticamente narrando su vida en más de 2 minutos, uff!, en dos ocasiones se impuso a la música de “corte.” ¡Qué gente!.
Para cerrar en grande con don Toño y su bailable impecable de patita alzada y toda la cosa, su otro premio esa noche estuvo a su lado toda la ceremonia, la hermosa modelo Nicole Kempel, su novia de 20 años de edad.
Ruego me permitan dedicarle esta crónica a mi idolotrada madre Cirita, quien hoy cumpliría 94 años. Nos dejó hace 10. Para tí, negrita.

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