Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 3:31-35

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 3:31-35
En aquel tiempo, llegaron a donde estaba Jes?s, su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a ?l estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: ?Ah? fuera est?n tu madre y tus hermanos que te buscan?.
El les respondi?: ??Qui?n es mi madre y qui?nes son mis hermanos??. Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: ?Estos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ?se es mi hermano, mi hermana y mi madre?.
Palabra del Se?or.

Ciertamente que los lazos de sangre son muy fuertes, la uni?n que ha de existir entre los familiares es un valor que los mexicanos todav?a conservamos en su gran mayor?a, pero Jes?s aprovecha que le anuncian que su madre y sus hermanos (enti?ndase familiares) lo est?n buscando para instruirnos sobre la nueva relaci?n que Dios viene a establecer entre los hombres que acogen su Reino; porque si los lazos de sangre son muy fuertes, todav?a existe un lazo mucho m?s fuerte y profundo, el de la fe.
En aquellos que acogen en la fe a Jes?s, se establece un lazo de hermandad que brota de Dios, aquellos que cumplen su voluntad de amar sin l?mites, de entregarse a la instauraci?n del reino de Dios en todos los lugares en que se encuentran, que dejan que el Esp?ritu Santo por medio de los Sacramentos lo penetre y les infunda la paz, ellos son los hermanos de Jes?s.
Hermandad que no tiene origen en pactos secretos, ni intereses ego?stas, sino en el amor de Dios. Es Dios que une a sus hijos en una sola familia que es la comunidad eclesial, es all? donde la fraternidad se nace de la fe y de la acci?n del Esp?ritu Santo que ayuda a unir a gente de distinta forma de pensar, cultura, condici?n social, su v?nculo es el amor de Dios.
Jes?s no desprecia a su madre con estas palabras del evangelio, sino que la ensalza, porque quien como ella ha cumplido la voluntad de Dios arriesgando su vida, aceptando ser la madre de Dios, ha sido d?cil al Esp?ritu.

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