Cumplen la ilusión de Laura y María

Antonio Arragán
El Mundo de Córdoba

Paso del Macho.- Laura y María son dos adolescentes con discapacidad motriz, pero eso no fue impedimento para que soñaran como toda jovencita, con el vestido y la fiesta de quince años; sin embargo, esto estaba lejos de cumplirse, debido a que son de escasos recursos y por su padecimiento, requieren de medicamentos y terapias, pero sus vecinos y familiares les hicieron realidad la presentación ante la sociedad.
Ellas y sus familiares quisieron demostrar la fuerza y ganas de vivir de las quinceañeras, quienes gracias al altruismo y amor de varias personas, pudieron lucir elegantes vestidos largos, tocados de flores, la eucaristía para dar gracias por llegar a la anhelada edad de las ilusiones, así como de la fiesta en un salón adornado para la ocasión.
Aunque no logran hablar, ambas se comunicaron a través de miradas y sonrisas con quienes se acercaron a felicitarlas, en su mayoría niños especiales que también acuden a los programas de rehabilitación del DIF. Sentadas frente al altar de la parroquia de la Virgen de Guadalupe, las dos jóvenes recibieron la bendición del sacerdote, quien les dijo que son un ejemplo de fortaleza.
Enfundadas en vestidos largos color azul eléctrico y blanco, los cuales hacian juego con un ramo de flores que portaron entre las manos, ambas jóvenes aún sin poder hablar, sus rostros denotaron la felicidad por el festejo, para el que muchos pobladores aportaron la ayuda para que el festejo saliera como lo planearon desde hace tiempo, ya que por falta de recursos sus familias suspendieron los eventos.
Marcos Perez, Kenia Villegas y César San Juan convocaron a la población a realizar aportaciones en especie para que las adolescentes tuvieran el festejo.
Cuando se enteraron que no tendrían fiesta de quince años por falta de solvencia económica, se organizaron para preparar el menú que consistió en tamales rancheros, espagueti, volovanes y gelatina.
Otros voluntarios se vistieron de súper héroes y unos más pusieron la música para la celebración que reunió a decenas de pobladores, quienes se pronunciaron a favor de inclusión de personas con discapacidad.
María de los Ángeles Castillo, tienen una discapacidad motriz extraña; a los cinco años dejó de crecer y su cuerpo se quedó como el de una niña de seis años, aunque no habla, se comunica con señas con su mamá Gelacia Garcia, quien recordó que cuando nació pesó tres kilos y medio, durante mucho tiempo fue una niña normal, sin embargo, se le empezó a caer el pelo y dejó de hablar.
Recorrió varios hospitales de Veracruz y en ninguno le dieron un diagnóstico adecuado, aunque intentó que la vida de su hija fuera normal como las demás niñas de su edad, por su condición nunca fue a la escuela y María creció en un ambiente de cuidados familiares, hasta que se unió a un grupo de personas con discapacidad del DIF, donde voluntarios y compañeros le organizaron una fiesta de quince años.
“Es una niña muy alegre, a través de señas me decía que quería una fiesta, unos zapatos y un vestido nuevo; afortunadamente se cumplió su sueño y mi hija tuvo su fiesta, su mirada lo dice todo, creo que no hay palabras para agradecer todo el apoyo de la gente”, señaló Gelacia García, madre de la joven.
Laura Luz Díaz tiene “Porfiria Eritropoyética”, una extraño padecimiento donde la sangre no coagula, lo que genera que al caminar se le formen llagas en distintas partes del cuerpo y que su organismo no trabaje en su totalidad, desde hace más de tres años planeó su fiesta de quince años, sin embargo, por falta de recursos de sus padres no la realizaron en la fecha establecida. Su madre Araceli Ortiz, dijo que durante mucho tiempo soñó con portar un vestido de princesa de cuento y el día llegó.
“Es una niña muy alegre, nunca fue a la escuela por su condición, sin embargo, le enseñamos a leer y escribir en casa, le gusta mucho dibujar, creo que su fiesta de quince años le cambió su vida, es el sueño de toda jovencita y aquí estamos”, señaló su madre, quien la considera como un ángel que llegó a cambiarle su vida.
Debido a que ambas provienen de familias en extrema pobreza, hace tiempo abandonaron los tratamientos para sus padecimientos, Laura Luz requiere de transfusiones de sangre cada mes y María de Los Ángeles, terapias de rehabilitación, ambas madres son trabajadoras domésticas y viven al día, a través de grupos de ayuda les proporcionan pañales y alimento para las menores que carecen de programas sociales.
Durante el festejo se olvidaron por unas horas de su vida diaria para trasladarse a un mundo de fantasía que habían soñado por varios años.