La blasfemia consiste en no reconocer la obra de Dios

Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 3:22-30
En aquel tiempo, los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”.
Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno“. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo”.
Palabra del Señor.

En todos los tiempos han existido hombres que cerrados en sus convicciones sociales o religiosas no alcanzan a reconocer la obra de Dios, llegando incluso a atacarla por falta de discernimiento espiritual. Hombres como lo escribas, letrados y cultos, que jugaban un rol importante en la sociedad de su tiempo, pero que su ceguera les impedía descubrir en la persona de Jesús a Dios mismo.
Es que la preparación académica, la propia inteligencia o experiencia de la vida no necesariamente deja sabiduría espiritual. Es por ello que los escribas rechazan la obra de Jesús, e incluso los signos que testifican el origen divino de Jesús son atribuidos a Satanás.
Cuantos hombres de nuestros días se encuentran en la misma situación, no solo rechazando a Cristo y su mensaje, sino burlándose de los cristianos en quienes habita Cristo, despreciando sus valores, acusándolos de fanáticos, atribuyendo a “intereses obscuros” sus deseos de superación de la sociedad, de los valores familiares, su defensa de la vida, anteponiendo los mitos de personajes históricos a Jesús.
La blasfemia contra el Espíritu Santo consiste en cerrarse a reconocer la obra de Dios atribuyéndola a Satanás, y explícitamente Jesús dice que no será perdonada, no porque Dios no pueda perdonar, sino porque los hombres encasillados en sus razonamientos, se niegan a acoger a Jesucristo, su mensaje, sus valores y su estilo de vida.


Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz