Sindicato de Globos

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

GLENN CLOSE es una de mis actrices favoritas de todos los tiempos, en mi mente la sucesora de la gran Bette Davis, preeminente figura de su generación (debió ver-escuchar a Glenn cantar el rol de Norma Desmond, en su muy celebrada interpretación de “Sunset boulevard” de Andrew Lloyd Webber -rol que desde luego pertenece a su creadora en cine, Gloria Swanson, nominada Oscar 1950 por el film de Billy Wilder.
Glenn, nominada Oscar en 7 ocasiones, la más reciente el año pasado por La Esposa, lo ha merecido y se lo han birlando en varias ocasiones, especialmente en su maquiavélica Marquesa de Merteuil, de Las Relaciones Peligrosas, y en esquizofrénica Alex, de Atracción Fatal.
SUCEDE QUE, y voy con el título de esta columna, que en la noche del domingo, en la premiación del Sindicato de Actores, sus colegas que igual la han nominado en siete ocasiones, premiado en dos por La Esposa, el año pasado, y un film hecho para TV, “El león en invierno”, en 2005, rol que dio uno de sus 4 óscares a Katharine Hepburn como Eleanor de Aquitania.
OK, VOLVAMOS al título de la crónica, a Glenn, de segurito se confundió con el número interminable de premiaciones que se dan anualmente -y creciendo– cerca de la culminación de la temporada de distinciones, que tiene su cierre espectacular con la ceremonia del Oscar (domingo 9 de febrero), y al hacer la presentación en su propio Sindicato de Actores, es compresible que se haya equivocado. Dos veces.
Por fortuna, estaba entre compas y admiradores, que no le reprocharon, sólo se rieron. Respetuosa pero hilarantemente. Lo que no afligió en lo absoluto a mi admirada histrión.
MÁS TARDE durante el show, Close envió videos vía Instagran, mostrando su placa de la mesa junto a Rita Wilson, otro de ella con Bobby Cannavale (El Irlandés), pareja de su gran amiga Rose Byrme, con quien tuvo un mano a mano de actuación en la estupenda serie “Damages”, y en otro momento la pantalla gigante del Sindicato en el escenario principal.
Ahí fue su segundo derrape, escribiendo “En los Golden Globes. Qué honor estar es esa sala al lado de genete que me han entretenido e inspirado por años. Una tarde hermosa, hermosa”.
NO CULPEMOS a Glenn por la confusión y con tantos eventos sobre-encimados. Ella presentó el premio a Mejor Actor a Joaquin Phoenix, que también había recibido el Golden Globe en su categoría. Sabía que iba a estar el los premios SAG: “Hola todos, estoy de regreso. Voy a los premios SAG. Estoy muy, muy honrada de entregar el premio a Mejor Actor esta noche, con la dosis usual de locura, con mi maravilloso equipo de peinado y maquillaje. Este es un hermoso vestido Oscar de la Renta, y también estoy feliz de tener estas joyas Cartier. Siempre me siento como Cenicienta: vengo, saludo, veo a un montón de amigos, y luego voy de regreso a mis blue jeans.”
¿NO ES ENCANTADORA y sencilla? Yo he perdonado a mi querida Glenn -de 72 años– su tropiezo, y aún capaz de manejar las redes sociales. Algo que, sin la ayuda de mis chobis y chobi-nietos, jamás podré sin su ayuda tal hazaña.

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