Intolerancia ‘conservadora’

La intolerancia “conservadora” hace acto de presencia, nuevamente, en Orizaba. El enfrentamiento realizado por un grupo de personas, contra un acto organizado por profesionistas y legisladores, en un salón del Palacio de Hierro, fue brutal y desmedido.
La intención del foro era (fue) exponer las iniciativas y proyectos que un grupo parlamentario del Congreso del Estado tiene planeado proponer en el siguiente periodo legislativo. Previamente se habían hecho las invitaciones a los vecinos del municipio, quienes acudieron para conocer los argumentos de los ponentes.
La sala, llena de orizabeños, fue brutalmente violentada por una turba, que a gritos y manotazos, intentaron imponer su visión de la vida a los demás. El fanatismo “conservador y reaccionario” salió a flote en un espacio histórico.
El objetivo de los organizadores fue ejercer la libertad de pensamiento y expresión, derechos políticos constitucionales que nadie tiene facultad de limitar y menos por la violencia. De todos es conocido el “tradicionalismo” de algunos sectores del municipio. Los precursores de este pensamiento “conservador” propio del siglo XVI, son los grupos de poder, económico y político, que por más de una década, se han apropiado el poder del gobierno municipal.
Los grupos reaccionarios, saben que para el año 2021 el poder político se les irá de las manos ante la presencia de un nuevo pensamiento democrático. Por ello alientan y sustentan grupos violentos, con el fin de generar terror entre la población, medianamente informada. Esta “película” ya la conocemos. Se vivió en Puebla en los años sesenta. Ahí grupos extremistas de “derecha fascista”, agredieron a la Universidad Autónoma, por haber hecho la reforma de sus planes de estudio con base al pensamiento científico, crítico, democrático y popular. Con esa “Reforma Educativa Universitaria”, los planes de estudio desecharon el pensamiento dogmático y clerical, que dominaba los criterios pedagógicos de la institución. La reacción de los “conservadores” poblanos, fue, entonces, violenta contra la universidad, los sindicatos y organizaciones vecinales que la apoyaron. La derecha poblana actuó de la misma forma cómo lo están haciendo, tanto las autoridades municipales (recordar la persecución de la policía a las mujeres de la “marea verde” por haber colocado pañuelos en monumentos públicos, que en nada dañaban el patrimonio de la ciudad), pero también por el pensamiento clerical reaccionario, que se transmite en la ciudad.
En el fondo de estas escaramuzas se observa la angustia de los grupos de poder económico, político y eclesial (que actúan entrelazados para autoprotegerse), de las nuevas ideas, proyectos e iniciativas que exigen redistribución de la riqueza en el municipio. Todos conocemos que el poder municipal se ha convertido en “herencia” de la familia empresarial. Con ello se hacen negocios que aprovechan el dinero público para ser transferido, vía proyectos y obras, a constructoras que benefician ciertas áreas de la ciudad, donde se tienen negocios de amigos. El análisis político, lógico y sustentado, tiende a esa conclusión.
El caso de la agresión a un evento convocado para hablar de los derechos igualitarios de hombres y mujeres en el siglo XXI, NO fue casual. La agresión fue planeada y subsidiada en por lo menos dos ejes de poder. Aunque se intente, dar a entender que fue algo espontáneo, irracional, lo cierto es que hay quién lo planeo.
Esperanzados en sostener un pensamiento único (autoritario), tratan de enviar el mensaje de que las voces de otros NO importan ni tienen razón de existir. La idea de que los “conservadores” en Orizaba siempre tienen la razón, se vino a tierra. Al demostrarse que ni los hechos violentos pudieron hacer que el acto informativo, se cancelara.
Por tanto, puede afirmarse que el evento NO fue “reventado”, cumplió sus objetivos. Son miles de personas las que piensan y opinan diferente a los dominadores (ideológico, políticos y económicos) que controlan por la fuerza un municipio, cuyo cambio generacional, empuja las nuevas ideas contemporáneas.
Dentro de poco, Orizaba tendrá elecciones (2021), y estas se presagian competidas, presentándose la oportunidad histórica, para que mujeres y hombres de pensamiento democrático asuman la dirección municipal. Son precisamente estas luchas, que se dan en las organizaciones de mujeres, por la equidad de género, contra la violencia, por la defensa de la ecología urbana, por la búsqueda de desaparecidos, por la diversidad sexual, contra el pensamiento único y reaccionario, por la distribución de la riqueza, contra el desempleo, contra la apropiación de recursos públicos para hacer negocios privados, son todas estas luchas, de todos los días, las que van construyendo el escenario para el “cambio” de gobierno en el municipio.
La derecha local NO sabe cómo actuar, por ello lo hace impulsivamente. En ello lleva su derrota. Lo que sucedió en un foro de análisis y debate, por cierto profesionalizado, NO justifica el ataque del grupo reaccionario que lo cometió. En el pecado llevan la penitencia.
Ahora bien, todos los grupos alternativos en el municipio, agrupaciones de taxistas, ecologistas que defienden los megacampos y los terrenos de Cerritos, que defienden el cerro del Borrego, la libertad de pensamiento y expresión en todos los temas de la vida, los académicos y estudiantes, las mujeres de la “Marea Verde”, los vecinos inconformes con la forma de gastar el presupuesto en obras de “relumbrón” y NO de utilidad para barrios y colonias, las mujeres y hombres que tienen un pensamiento de izquierda en la ciudad, todos ellos, ahora, deben UNIFICARSE, evitar la dispersión de sus luchas y no hacerlas esporádicas. Ahora tienen la oportunidad de lograr un movimiento amplio, que logre tener el poder municipal en favor del pueblo y NO de los millonarios del lugar.
Comentaristas políticos empiezan a manifestar su opinión en esta perspectiva. Por ello la derecha se siente nerviosa. Al perder el poder pierden el dinero que es su dios capitalista. El entramado es complejo pero se puede desmenuzar. El pueblo de Orizaba debe entender que estas escaramuzas NO son gratuitas, traen una intención de fondo. ¿Cuál es esa intención?, provocar a las mujeres y hombres que buscan “transformar” las relaciones injustas de poder local, para luego reprimirlos y clasificarlos cómo provocadores. Esta película ya la conocimos en otros lugares. NO permitamos que la comedia de la historia se convierta en tragedia alguna. Actuar con inteligencia y racionalidad debe ser ante todo un compromiso de los movimientos alternativos en el municipio.
Ahora que el gobierno de la “IV Transformación”, que encabeza Obrador, donó a la ciudad un avión, que esperamos sea utilizado para difundir cultura y NO rentarlo para restaurantes, negocios privados, o cobrar la entrada a los escolares, ahora que tenemos avión en Orizaba, es momento de democratizar las relaciones de poder, hoy pervertidas por las ambiciones personales y de grupo. El avión NO es garantía de fama o perpetuidad en el poder del municipio. Vendrán elecciones en 2021 y ahí, se definirá, con claridad si sigue el “continuismo” de los millonarios o se da el “gran salto” a la democratización municipal.
El tiempo lo dirá, atentos lectores de Diario El Mundo. Saludos a ustedes.

*Politólogo (UNAM, BUAP). Catedrático. Investigador Universitario. [email protected]

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