El cambio climático (II)

Filosofía

Dr. Fausto de Jesús Morfín Herrera

Responder a las crisis humanitarias

Los conflictos y el aumento de las catástrofes naturales siguen obstaculizando el desarrollo, la paz y la seguridad en el mundo, ensombreciendo las perspectivas de alcanzar los ODS en esos entornos frágiles. El Panorama Global Humanitario 2019 revela una gravedad sorprendente de las crisis humanitarias, con un número de desplazados internos debido a los conflictos que solo en Siria, Colombia y la República Democrática del Congo alcanzan casi los 20 millones de personas.

El informe calcula que los prolongados conflictos en Nigeria, Somalia, Sudán del Sur y Yemen seguirán provocando desplazamientos y menoscabando la capacidad de recuperación. En total, casi 132 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2019, con un coste que se calcula en al menos 21.900 millones de dólares.

En total, casi 132 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2019, con un coste que se calcula en al menos 21.900 millones de dólares

Las organizaciones internacionales, las empresas privadas y la sociedad civil trabajan juntas para encontrar nuevas maneras de dar respuesta, entre ellas el Mecanismo de Acción contra las Hambrunas, el primer mecanismo mundial —puesto en marcha por la ONU, el Banco Mundial, Cruz Roja Internacional y otros socios mundiales— centrado en prestar apoyo a las intervenciones in situ de prevención de las hambrunas, preparación y acción precoz.

El Secretario General ha hecho de la prevención y la consolidación de la paz prioridades clave desde el primer día en el cargo. En ellas se incluye la reforma de la estructura de la paz y la seguridad. Además, Naciones Unidas está adoptando sin demora medidas para reforzar sus mecanismos de financiación, entre ellas el Fondo Central de Respuesta a Emergencias, a fin de mejorar su capacidad de anticipación y de aplicar nuevos mecanismos de financiación, como unos fondos comunes que permitan una mayor flexibilidad en la asignación de recursos. No obstante, es necesario y urgente esforzarse más en hacer frente a la magnitud del cambio. Yemen está a punto de enfrentarse a la peor hambruna del mundo en 2019, y más de 13 millones de personas corren el riesgo de morir de hambre. Es fundamental que la comunidad internacional siga trabajando para aliviar el sufrimiento de los más vulnerables y encontrar medios pacíficos para poner fin a los conflictos y las catástrofes humanitarias.

El mundo atraviesa un momento decisivo para la acción colectiva. Mientras las tormentas políticas y económicas, los conflictos prolongados, el cambio climático y las desigualdades siguen agravando la inestabilidad, las instituciones creadas después de la Segunda Guerra Mundial para fomentar la cooperación internacional —así como las principales fundaciones dedicadas a promover la acción para hacer frente a los desafíos más apremiantes— se encuentran cada vez más amenazadas. Como afirmaba recientemente el Secretario General, “el multilateralismo que actualmente forma parte de nuestra vida diaria corre el riesgo de desintegrarse justo cuando es más necesario”.

Al mismo tiempo, los nuevos movimientos de base, los ciudadanos empoderados y las iniciativas audaces procedentes del sector privado, entre otras acciones, indican que existe un sólido apoyo a la cooperación mundial.

Si 2018 nos enseñó algo, fue que las asociaciones, la colaboración y la cooperación internacional son la piedra angular del progreso mundial. En 2019 debemos recordar que, en una época de retos y riesgos interconectados y más complejos que nunca, somos más grandes que la suma de las partes.

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