Hablemos Córdoba: Presupuesto o Botín

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Lo comentado contigo querida Córdoba, aplica a todos los municipios del país, y ojalá le sirva a los electores para reflexionar su próximo voto en 2021.
Fíjate Córdoba que participando en un chat de WhatsApp alguien comentó que un par de regidores buscaban moche en un asunto de un ayuntamiento. En otro caso, me platicaron de cómo el cabildo cambió una decisión de instalar en colonias populares el producto “y” en lugar del producto “x” porque los regidores recibieron en conjunto dos millones de pesos de moche. En un tercer caso, platicaron de sobre facturación de ciertos activos adquiridos por un ayuntamiento, para beneficio del alcalde en turno.
Estas historias que son comunes a todos los ayuntamientos del país se repiten una y otra vez. Los votantes se preocupan por quién será su alcalde, pero no toman en cuenta a los regidores y al síndico. Sin considerar que unos y otros, todos los miembros del cabildo representan a un sector de la población, que debe vigilar a los otros integrantes del cabildo, para evitar moches y tranzas, ya que con esas “actividades” se perjudica a todo el municipio.
Sin importar si es grande o pequeño, no hay municipio en el país en el que no se cuenten muchas o pocas historias similares, por lo menos, desde hace 60 años. Te das cuenta, se-sen-ta años y México no cambia.
En múltiples ocasiones me he puesto a pensar que haría yo en un caso similar. He platicado con alcaldes y ediles, que en todos los casos, afirman conocer ciertos actos de corrupción de sus colegas, ya sea del alcalde o de los otros ediles, y sin embargo nadie denuncia. En algunas ocasiones no se denuncia porque los arreglos son en lo oscurito y en efectivo, lo cual provoca que sea muy difícil poder comprobar algo. En otras ocasiones, incluso cuando el robo al erario público es claro y manifiesto, simplemente nadie quiere tener problemas graves, ni dentro del cuerpo edilicio, ni quienes desde fuera pueden allegarse de las pruebas para poder denunciar.
Los ediles en general parece que forman parte de la mafia siciliana, haciendo el pacto de la Omerta, así que ni siquiera bajo tortura comentarán y menos confesarán lo que saben de sus compañeros, a pesar de ser de partidos diferentes, al final se hacen uno cuando de intereses económicos se trata.
En el caso de los alcaldes, como requieren de la firma del síndico y del apoyo de los regidores para sus proyectos, prefieren hacerse de la vista gorda, en lugar de denunciar los actos de corrupción de sus ediles, a cambio de tenerlos contentos y que aprueben lo que los alcaldes proponen.
Yo siempre me he preguntado qué tan difícil sería denunciar ante la opinión pública, cuando menos evidenciar que las decisiones que toman no son las mejores para la ciudad. Si no es posible allegarse pruebas documentales que permitan una denuncia penal, cuando menos avisar previamente a la ciudadanía que en tal sesión de cabildo se discutirá y decidirá algún asunto importante para la propia ciudadanía, y que es necesario que estén atentos los ciudadanos a una posible traición de los ediles. Pero ni eso hemos visto en la historia de México.
Si acaso, de repente nos enteramos de una denuncia como la que sufrió el alcalde de Tehuacán, pero en ese caso, se trata de una venganza del gobernador de Puebla ya que no accedió a instalar en diversos puestos municipales a allegados y recomendados del propio gobernador. También existió la denuncia del cuerpo edilicio por diferencias económicas con el exalcalde Patjane, quien seguramente tampoco tiene la conciencia tranquila. Así que cuando ha sucedido, se debe a riñas políticas y no beneficiar a la señora justicia o a la población
El título de esta colaboración va en el sentido de que muchos o pocos millones de pesos, todos los municipios manejan mas dinero del que normalmente el alcalde ha manejado en su vida. Lo preocupante es que al no haber cultura política, los alcaldes usan el presupuesto municipal como si fuera de su propiedad.
Lo mismo compran las conciencias del resto del cuerpo edilicio (que generalmente se deja comprar), e incluso, llegan a comprar protección de algún funcionario estatal de mucho peso, que pueda influenciar en el órgano de fiscalización o incluso en el propio Orfis se llega a arreglos convenientes para ambas partes, pero totalmente dañinos para el erario y la población
En el caso de Córdoba hablamos de alrededor de seiscientos millones de pesos anuales. Dinero que se reparte en nómina, gastos e inversión. Hay municipios que ahorran como es el caso de Orizaba, lo cual genera excedentes para inversión, y hay municipios como Córdoba, donde la mayoría (si no es que toda) la obra pública se realiza con recursos gestionados ante el Estado o la Federación.
Nadie en los municipios es consultado para la realización de la obra pública salvo los ediles. A veces se cumplen compromisos verbales, realizados por el alcalde en zonas marginadas. En otros casos, ni eso. Se acusa al cabildo de no haber aceptado el proyecto (por instrucciones del propio alcalde), y con eso el alcalde en turno se excusa de la falta de cumplimiento de su palabra.
¿Qué puede hacer la población? Si hay evidencia dura de malos manejos o de exceso de personal, presentar la denuncia correspondiente ante la fiscalía especializada en delitos cometidos por servidores públicos. Pero eso no basta, hay que darle seguimiento, pues no hay que olvidar que tu alcalde cuenta con el presupuesto municipal para comprar conciencias.
Si no hay evidencia y sólo hay sospechas. Debería la población de prestar más atención al uso que el cuerpo edilicio hace de los recursos del municipio. Lamentablemente solo en comunidades pequeñas y rurales existe esta vigilancia y conciencia de que el dinero del municipio es dinero de cada uno de los habitantes de ese municipio y no patrimonio del alcalde.
En otros casos, la población podría exigir tener derecho a definir el número de empleados de confianza, sus sueldos máximos. El nivel de gasto aceptable, y sobre todo, los costos unitarios que se aplicarían a las obras municipales. Costos que por cierto aprueba cada año el congreso del estado, y son entre dos y tres veces los costos de mercado.
Quién vende su voto. Quien por un regalo, unas láminas, un piso, vende su conciencia, no acaba de entender que el ayuntamiento hace obra con dinero de los cordobeses, es decir, a quién hay que agradecer es a los cordobeses y no al alcalde o al regidor.
Todo lo comentado es lo que debería suceder, en caso de malos manejos de un presupuesto municipal. Lamentablemente en México poco nos importa vigilar al servidor público. No sabemos ser ciudadanos y estamos condenados una y otra vez a sufrir las consecuencias de ello. Te invito a reflexionar que harías tú y como evitarías lo que no te parece del manejo de las finanzas municipales.