El autogol de Miguel Marín

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Los crasos errores, se vuelven aciertos geniales, dentro de las garras y alas de los grandes porteros que han llegado a México, por eso lejos de colocar la cara roja de vergüenza por parte de Miguel Marín, en aquel su nunca olvidado autogol, realizado en el año de 1976 enfrentando al equipo de los Potros de Hierro del Atlante en la cancha del estadio Azteca con los matices Cementeros, sirvió para inmortalizar aún más la carrera de uno de los mejores porteros, sino el número uno, llegados a México, siendo su cuna de nacimiento la república hermana de Argentina. Quién ha logrado olvidar ese partido.
Cruz Azul dominaba en el marcador a los Potros de Hierro un tanto contra cero, cuando ya adelantado el segundo tiempo, un disparo insignificante de aquel delantero brasileño de segunda mano atlantista, Binha fue tomado por las garras de Marín sin ningún esfuerzo.
Para luego proceder a realizar su despeje de mano, en donde el esférico se le resbaló, introduciéndolo en su propias redes. Ahí quedaba el autogol mas insólito y recordado en la historia de todos los tiempos dentro de futbol mexicano profesional.
Mas lejos de quedar derrumbado por el craso error, Marín se levantó tanto para el partido siguiente de su amado equipo Cruz Azul, convertido en la figura de un nuevo triunfo cementero.
A los que tuvimos la oportunidad de presenciar dicho autogol, nunca olvidaremos aquel harakiri del portero argentino Miguel Marín, que ocho días después lo transformó en una de sus habituales jornadas de gloria defendiendo el marco de Cruz Azul, en donde debutó con aquel triunfo alcanzado ante el Guadalajara dos tantos por cero en el año de 1971.