Golpe bajo

Tomás Setién Fernández
« A Manera de Comentario »

De mal en peor muchos futbolistas que mal han poblado el fútbol mexicano rentado desde hace ya mucho tiempo, tomando como pera loca dentro del gimnasio de la propia vida, los rostros de los árbitros, no pudiéndose hablar siquiera regular de los actos impíos de esa clase de jugadores , cuyo ¿último exponente? Ha sido el equipero del cuadro de Ciudad Juárez Gabriel Hachen, verdugo de árbitros entre profesionales y amateurs, incidiendo su negra acción para salir como miembro de una estampida de búfalos, del equipo que lo contrato. Nada nuevo eso de las agresiones a los que portan, en términos poco felices, y si fatales, la estrella de la ley en los diversos partidos ya enteramente profesionales sobre la cancha de ese fútbol mexicano rentado, lleno de pillos y de extensos golpes bajos.
Lo mismo jugadores forasteros que elementos mexicanos, mas de lo primero que de lo segundo, han dado la nota excesivamente mala de agredir árbitros, no entendiendo lo realizado por Hachen, que debe de tener un carácter y odio acérrimo a todo lo que pueda parecer ley en el terreno de juego, agrediendo a la menor provocación posible a nazarenos, que intentaron cargar su madero, dirigiendo partidos de preparación para cuadros militantes en la Primera Nacional. Ante eso el nombre, que en su respectiva casa lo conocían, de Francisco Portello, como que dio la vuelta en todo México, tras sufrir la bofetada dada por el jugador argentino, luego de que resulto expulsado. Mas la expulsión de Hachen no fue solamente en la actividad de un partido de cascara, sino la directiva del cuadro de Ciudad Juárez, le coloco ya un año de suspensión, por lo cual con todo y la calidad que debe de poseer al haber sido contratado para jugar en la máxima división del fútbol mexicano rentado, tendrá que ir a colmar sus malos humores hacia su país de origen. No siendo nada nuevo eso de las agresiones a los árbitros por parte de jugadores, en su mayoría extranjeros, dentro de nuestro balompié supuestamente organizado. Casos idénticos fueron los de aquel medio campista chileno, de regular calidad, que vino a jugar a Pumas, Christian Zermatten golpeando el rostro para nada griego de Felipe Ramos Rizo, siendo suspendido por el espacio de un año, y dejando al equipo inmediatamente luego de su golpe bajo.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz