Los Globos desde adentro

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

Ok, díganme chambón, pero ni un brujo de Catemaco, uno bueno, habría predicho a los ganadores de los Globos el domingo pasado. Le atiné a 3 ó 4, pero me alegran mis ganes: Renée Zellweger por Rudy, Michelle Williams por “Fosse/Verdon”, y Phoebe Waller-Bridge por “Fleabag”, y alguno otro más.
Lo cierto es que los Globos de Oro son casi impredecibles, y siempre una caja de sorpresas; además, gracias a las cintas de fantaciencia, las guerras de estrella y los vengadores, cuyos exhibidores se matan por programar y a la vez ellos matan al buen cine, el serio, el realmente gozable para la gente de edad, o de inteligencia media: el cinéfilo no tiene oportunidad -y en provincia, menos– de apreciar films como JoJo Rabbit, Parásitos, o quizá Judy. Tal vez sí nos dejen ver 1917, porque a Érase una vez en Hollywood, ganadora como Mejor Film de Comedia o Musical, mejor guión, y coestelar para Brad Pitt, se nos diluyó en una semana (Entre Cuchillos y Secretos, y Parásitos, las mostró Cinépolis Las Américas como con vergüenza, en funciones nocturnas y con una o dos exhibiciones, y tuve que perdérmelas).
LO MEJOR de esta reunión que ofrecen de lujo los menos de 90 corresponsales extranjeros en Hollywood, a quien pocos agradecieron (Netflix tuvo más reconocimientos, y las mamás, y los esposos, y los agentes) es que, coherentes con la ecología, dieron cena vegana rociada con champaña Möet, en ambiente muy cordial, porque aunque Meryl, la más nominada de la historia y con más ganes que nadie, halla perdido por quien siempre me parece que actúa catatónica, Patricia Arquette, que lleva 3 casi al hilo, se abrazaron efusivamente.
Y PORQUE están todos aunque no sean. Desde los lleva-trae, que reciben y despiden a los triunfadores, y que esta vez fueron dos chicos muy guapos, con el DNA de Pierce ´como los vinos buenos´ Brosnan, hasta los presentadores -excepto el un tiempo gracioso Ricky Gervais, que se pasó la boca con observaciones del peor gusto–, incluídos Glenn Close, Sandra Bullock, Ansel Elgort (pronto, del musical de Spielberg Amor sin Barreras, que ´dio su lista cantando) junto con Elle Fanning, Helen Mirren (sentada con su marido Taylor Hackford y Meryl), la Mirren con Antonio Banderas, ambos nominados, y Toño con Almodóvar en una mesa junto a Scorsese, DeNiro, Pacino y Pesci (Harvey Keitel, que inicia carrera con Scorsese, presentó El Irlandés, que se fue sin oro globero.)
Vestidos llamativos y extravagantes (J.Lo con un moño gigante sobre otro mayor, cubriendo sus encantos), el tipo columna en azul cielo de Renée, sencillo y hermoso, dejó lucir sus piernas.
DE ENTRE LO MEJOR, las preseas a Ellen DeGeneres, primera celebridad en declararse gay públicamente, en un año donde era aún mal visto y anoche se besó en la boca con su compañera de vida, la guapa Portia de Rossi, lo que le cerró puertas momentáneamente y hoy es, junto a Oprah -retirada-la mayor celebridad de Talk Shows, mereciendo el premio “Carol Burnett”, esa maravillosa pionera de la comedia en TV.
Y el Cecil B. de Mille por su carrera a Tom Hanks, de los mejores de su generación, ambos con discursos motivantes, divertidos y el de Ellen muuuy largo pero convincente.
La raza latina contó con cuatro bellas representantes: Salma, Jennifer Lopez, Sofía Vergara y la recién adquirida por la fábrica de sueños, la cubana Ana de Armas, todas presentadoras con carisma y atributos físicos notorios. Y una premiada que me gusta mucho, la estupenda, aún humilde inglesa Olivia Colman, que hizo el 3-3: en 2017, mejor en apoyo por “The night manager”, en ´19 mejor en cine por La Favorita (junto con el Oscar), y la noche dominguera por “La Corona”, mejor estelar en TVseries.
QUEDA MUCHO por decir, como lo de algunas miradas matadoras -¿perdedores?-, o las pocas ovaciones de pie, como la de Elton John (cuya bio fílmica dio el Globo a Taron Egerton, sorpresivamente), otra para Ellen, y dos para Hanks, al anuncio del premio y al cerrar su hermoso discurso. Ah! y lo chaparrrito que es el nominado de la saga Culkin, Kieran, por “Succession”, que gana como mejor drama serial, y a mejor actor para el sólido Brian Cox.
AUSENCIA NOTORIA: Harvey Weinstein, siempre y por años en mesas al frente, como el überproductor que ha sido, con Globos y óscares a repartir para sus films y estrellas, hoy en el frescobote con varios cargos de abuso sexual sobre decenas de mujeres, que iniciaron el movimiento redentorio #MeToo (de hecho, el lunes debió comparecer ante una Corte).
Lo malo y lo feo, la transmisión sin subtítulos, con traducción simultánea ausente de la emoción que va con el discurso, y además fuera de compás. TNT debe re-programarlo con “esas letritas distractoras” pero mejor orientadoras. Otro año de Globos, también llamados “antesala del Oscar”, vamos a ver quién acierta más.

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