Él fue quien fue

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

Nos dio melodías refrescantes, memorables, optimistas y muy tarareables en su musicales “Mame”, “La jaula de las locas”, “Hello, Dolly!” en especial, que le merecieron premios Tony, Grammy, un tributo del mandatario norteamericano y el cariño de millones, que no lo conocimos sino a través de su música.
A los 88, el compositor Jerry Herman fallece el viernes reciente por complicaciones pulmonares.
Lo cantaron, entre un abanico de talentos y personalidades como Carol Channing, Angela Lansbury, y Barbra Streisand, Daniela Romo, en teatro y en film (“Dolly!”), incluyendo a la afroamericana Pearl Bailey en versión “all black” -uno de los camareros en versión escénica temprana era el gran Morgan Freeman–; de nuevo Lansbury, Rosalind Russell, Amparo Rivelles, Debbie Reynolds, Silvia Pinal (un decir), Lucille Ball “(La tía) Mame”; Harvey Fierstein y una decena más, además del mexicano Mario Iván Martínez (“La jaula de las locas”), y numerosas partituras que Los Grandes gozaban interpretar.
DIEZ SHOWS de Broadway, contribuyendo a los de otros, Herman mereció dos Tony por “Mejor musical”: “Dolly” y “Jaula” en 1964 y ´83, otro por su labor de toda una vida; dos Grammys –grabaciones de los repartos de “Mame” y “Dolly!”–, y el honor máximo de las artes escénicas: el Tributo del Centro Kennedy, que otorga el mandatario en turno. Tuvo tres producciones originales simultáneamente en la Gran Vía Blanca entre febrero y mayo de 1969.
De él dicen: “creó piezas quintaesenciales del teatro musical. Melodías hermosas con letras fantásticas”, especializándose en canciones llenas de vida, que celebraban la sola existencia, aun en condiciones negativas: de “Antes que pase el desfile” hasta una de mis favoritas, la declaración de individualidad “Yo soy quien soy” -“yo, soy quien soy, y soy… una ilusión”–, que entona el protagonista más gay de “Jaula”, y la comunidad LGBT adopta como himno.
“TODOS ESTOS AÑOS escribiendo musicales”, reveló, “es cuando debo escribir una tonada ´golpéales las entrañas´, las imaginaba en la voz de (la inmortal) Judy Garland. Invariablemente, mi trabajo se hacía más teatral y excitante sólo por ese pequeño truco.”
En los 80s, la marca optimista del trabajo de Jerry, brillantes y vivaces, empezó a estar fuera de tono con los tiempos en que el pesimismo de las canciones más famosas de Stephen Sondheim, para este cronista el autor contemporáneo más distinguido (“Amor sin barreras”, “Gypsy”, “Domingo en el parque con George”, “Follies!”, “Company”, y la sumamente oscura, y eficaz “Sweeney Todd, el barbero de la calle Fleet”), al recibir su Tony por “Jaula”, Mr. Herman agradeció a los votantes “por apreciar melodías simples y sólo tarareables”. Fue su último.
HERMAN (N. JULIO 10, 1931, New York), educado en Jersey City donde sus padres trabajan como músicos los veranos en campamentos y hoteles en los Catskills (que vemos en Dirty Dancing), y le dieron valor a hacer carrera en la música. Aprende piano de niño, y ya mayorcito se foguea, como sus progenitores, en giras por campamentos y cuanto escenario le ponen enfrente.
SU PRIMER SHOW de Broadway es “Leche y miel”, que dura apenas mes y medio de funciones, y tras altas-bajas, el productor David Merrick le propone musicalizar “La casamentera”, de Thorton Wilder, pero el espíritu naturalmente festivo del joven Jerry logra una pieza alegre y optimista, “Hello, Dolly!”, que es uno de los clásicos musicales más perdurables, como recientemente comprobó Bette Midler, ganando su propio Tony, y que estrena otra dama legendaria, fallecida este año, Carol Channing, a quien aparte de las citadas arriba, hacen las estupendas Ginger Rogers, Betty Grable, Martha Raye y, finalmente, Ethel Merman, quien originalmente rechaza el rol. A miss Midler la sustituyen Donna Murphy y Bernadette Peters.
Miss Lansbury, quizá mejor conocida en México como la infalible “Reportera del crimen”, gana en 1969 uno de sus cinco Tonys en “Dear world”, basada en la pieza de Giraudoux “La loca de Chaillot”. “Jaula” halla su éxito final en 1983, basándose en la pieza francesa que deriva en el film italiano homónimo sobre la relación inconvencional entre un travesti flamante, Albin, y su amante George, que manejan un club nocturno al sur francés, y que en su versión con música y canciones, con Harvey Fierstein (Hairspray), alma gemela de Jerry, amante de la vida en su expresión más plena, hace el rol de Albin y el éxito del montaje dura 4 años, y en gira al parecer eterna, con nuevas versiones cada lustro con actores varios. En el Teatro “Hidalgo” de CDMX triunfa con Mario Iván, y tras su salida por otros compromisos, el show no tiene cómo acabar.
IGUAL QUE LA ALEGRÍA que nos da el gran Jerry con sus melodías escritas con alma y corazón.
Le sobrevive su pareja de muchos años, Terry Marler.

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