¡Año nuevo, año bueno!

Ante la incertidumbre, la razón y la templanza son buenas consejeras.
Iniciamos un año más de vida en este mundo terrenal. Un tiempo parecido a otros muchos. Recuerda los tiempos de las guerras, las hambrunas, las tiranías y los sometimientos.
Hubiésemos querido tiempos siempre diáfanos y descansados, pero no es así. La vida es como es y no podemos esconder los despojos, las miserias y la desigualdad.
Por más propósitos de dicha y felicidad que nos hacemos, estos no se concretan, por la ambición de pocos de querer tener mucho sin importar los demás, es decir ustedes y nosotros. Quisiéramos acabar con los que piensan diferente y hasta extinguirlos con soberbia tiránica. Tal parece que apuntalamos un mundo de simulación. Cada año nos deseamos lo mejor, pero en la práctica de todos los días, buscamos lastimar al débil, las mujeres, los niños y los viejos que no pueden defenderse de la rapacidad del capitalismo.
Cuántas veces, acaso no hemos contribuido para impedir que alguien no expresara su pensamiento, sus razones, sus argumentos en torno a la ecología, los derechos humanos, la ideología de la equidad de género, la libertad de prensa. Otras más, escudados en instituciones de liturgia, hacemos política en favor de los poderosos y aprovechamos las necesidades de los humildes, para aumentar sus ganancias, influencias e intereses mercantiles.
Pensamos que ante la incertidumbre, la razón y la templanza son buenas consejeras. Convencidos estamos de ello, por eso todos los días, desde muy temprano, en las páginas de DIARIO EL MUNDO, nos guía un horizonte de optimismo, que intentamos transmitir a los asiduos lectores del periódico más antiguo en la región.
Veracruz necesita transformarse a profundidad. Hay un reto para sanear el Poder Judicial, hoy burocratizado y con corrupción. Existe una responsabilidad, que parece no se comprende en los cincuenta legisladores locales, para atender, con un programa de simplificación de leyes, a los marginados y empobrecidos de la entidad.
El Poder Ejecutivo, carga sobre sus espaldas el privilegio de hacer realidad sus ideales populares. La ocasión no debe escapar a sus esfuerzos en materia de seguridad ciudadana y generación de empleo, con pago justo y prestaciones laborales legítimas. Estos son los retos que los tres poderes de la entidad, deben atender con responsabilidad y austeridad verdadera.
Nuestra región está abandonada de soluciones a necesidades añejas que nadie busca resolver. Municipios pobres con cabildos ricos. Un ayuntamiento privilegiado con alto presupuesto y diez más en condiciones paupérrimas de vida. Un ayuntamiento de lujos y diez municipios donde florece la pobreza, la violencia y el desempleo. ¿Por qué no ser fraternal con ellos?, ¿por qué no pedir una rebaja de presupuesto y un alza para aquellos municipios que carecen de todo? Eso es fraternidad, compartir la riqueza entre ciudadanos.
No pasará nada de ello, porque la cultura que traemos, es una cultura de egoísmo, de amasar fortunas, sin saber ni para qué las queremos. El asunto no es iglesias, templos ni congregaciones. Es un asunto de conciencia y responsabilidad. De ética más que de moral.
Lo mismo pasa con la ecología urbana. Inversiones municipales que agrandan la brecha de desigualdad en lugar de buscar la equidad y la justicia. Así hemos actuado siempre y, lo seguiremos haciendo si no enderezamos el timón y estiramos las velas para que el viento sople en favor de los que viajamos en el tiempo. Hoy iniciamos un año más de vida y los deseos de esta casa editorial es que el ¡AÑO NUEVO sea un AÑO BUENO, FELICIDADES!