Salvando vidas a 5 mil metros de altura

Abel Valdez
Diario El Mundo

Orizaba.- La gratitud viene intrínseca en el acto de salvar una vida. Así es concebido por quienes han participado en una expedición de rescate, donde el conocimiento, la experiencia y la fe se conjugan para uno de los máximos ejemplos del trabajo en equipo.
Quienes han salvado una vida no esperan que la persona les agradezca, pues la mayor satisfacción y la expresión de la gratitud está en el haber cumplido con el propósito del rescate.
El último rescate en las faldas del Pico de Orizaba, correspondió a una mujer y ocurrió en la madrugada del 25 de diciembre, tras escalar el Pico de Orizaba junto con otras cuatro personas y ella resultó lesionada, dio a conocer la Secretaría de Protección Civil.

El salvamento
El exdirector nacional de Alta Montaña, Ricardo Rodríguez Deméneghi, dijo que el rescatista no busca un reconocimiento ni un agradecimiento de carácter público, pues esta satisfacción es totalmente personal.
“Tu puedes llevar a cabo una acción de salvar una vida, eso es para lo que estás preparado, para lo que te entrenas, no hay gratitud como tal, excepto unas muy contadas ocasiones”, explicó.
En ese sentido, recordó que él ha sido partícipe en más de 150 rescates y sólo en uno de ellos hubo una especie de reconocimiento público, el cual no se busca en ningún momento, enfatizó.
En este tenor, el entrevistado resaltó la diferencia entre un recate y un salvamento: el primero se refiere a una persona que ha perdido la vida y el segundo, consiste en salvar la vida de la persona accidentada o atrapada.
“Buscamos convertir un rescate en salvamento y buscamos mover a nuestro lesionado con la mayor técnica posible para evitar lesiones futuras, porque ningún caso tendría tratar un paciente con una fractura y bajarlo politraumatizado, es al contrario: tenemos que minimizar todos los riesgos y todas las situaciones que incrementen la vulnerabilidad de un paciente, esa es nuestra opción, ese es nuestro punto de vista y nuestro enfoque”, señaló.

No obedecen indicaciones
El rescatista explicó que el pasado 12 de diciembre hubo el caso de un montañista que sufrió un accidente por no obedecer las indicaciones, debido a que desde el 1 de ese mismo mes se establecieron cuáles eran las rutas que se deben de seguir para quienes ascienden a la cima del Pico de Orizaba.
“Y este muchacho donde se accidentó fue en el área donde no debería de estar, siendo advertido previamente por el guía de su expedición… y de ahí la situación que generó todo un proceso de emergencia, afortunadamente sin causas funestas, pero también no eran lesiones que ameritaran todo el movimiento que se hizo”, dijo.
Recalcó que es importante que los montañistas avisen hacia qué ruta va, que proporcionen sus datos generales, qué tipo de vehículo llevan, cuántas personas lo acompañan, la hora de ascenso y descenso, ya sea que se trate de una actividad turística o de montañismo.

Falsa alarma
En este tenor, recordó el caso de un joven que fue reportado como perdido en el Pico de Orizaba y cuando se activaron los protocolos de búsqueda, a 5200 metros de altura con 54 rescatistas, la madre el muchacho avisó que su hijo estaba con su novia en Veracruz, lo que representó un gasto-pérdida económica de $25 a $40 mil, ante lo cual no hay penalización o denuncia porque se trata de una llamada falsa.
Con base en un acuerdo que se tiene con Protección Civil, de los albergues hacia abajo se le considera turismo y de los albergues hacia arriba es expedición; éste último resulta más complicado porque hay menos elementos certificados, al ya no existir la Escuela de Alta Montaña, refirió el entrevistado.