Nunca me rindo y si me caigo me levanto

Alejandro Aguilar
El Mundo de Córdoba

Un retraso psicomotor es un reto que la vida le puso a Joshua. El pequeño es un ejemplo de vida y el 2019 le deja mucha enseñanza.

Hoy no solo celebra el cierre de un ciclo, si no también sus triunfos personales.

Joshua Ortíz Moreno, de 9 años, cursa el cuarto año de primaria; como todo niño es inquieto, curioso y busca nuevos retos en su vida diaria.

Toma clases de Tae Kwon Do y además corre en el Club Huilangos. Su esfuerzo tiene más significado cuando uno descubre que tiene un daño en el sistema nervioso central, el cual le detectaron al nacer.

Aunque eso no es un impedimento para cumplir sus sueños. Apoyado con una andadera especial, expresa su entusiasmo por el deporte, pues presume sus medallas que ha logrado en ambas disciplinas desde hace algunos años.

Desde los seis años inició en el Tae Kwon Do en la categoría Poomsae, en la que ya tiene cuatro primeros lugares, una medalla de plata y una más de bronce, a esto se suman otras seis como reconocimiento en el Club Huilangos donde participa desde hace dos años.

Como estudiante del arte marcial recientemente ascendió a cinta roja y desde luego que aspira a ser cinta negra, por lo que recuerda haber saludado personalmente a María Espinoza y Carlos Navarro, atletas olímpicos de Taekwondo, así como también al nadador paralímpico cordobés Omar Osorio.

“Decidí correr porque me dí cuenta que mis piernas ya se estaban paralizando y entonces en ese tiempo empecé a correr y ya tengo más flexibilidad en mis piernas, y también el Tae Kwon Do me está ayudando mucho, y eso significa que ya mero voy a caminar solito”, indica Joshua, al tiempo que se le forma una sonrisa en el rostro. Joshua sueña con ser bombero o ciclista.