La música no tiene límites, ni barreras

Ana de la luz
El Mundo de Córdoba

Con 16 años de edad, Kenya Mariana Toriz Aparicio ha sabido mezclar la escuela con los conciertos y la convivencia familiar.

Su reto comenzó desde febrero de este año con su intento por ingresar a la Facultad de Música de la Universidad Veracruzana en Xalapa. Fue el principio de una serie de logros.

“De febrero a mayo me preparé, presenté mis exámenes mientras participé con la Orquesta de las Altas Montañas donde acompañé en la primera ópera que tocaron en la ciudad de Orizaba. Después me enteré que aprobé y comenzó mi traslado a Xalapa”, recordó.

La adolescente comenzó sus clases en el mes de agosto, llevando consigo una sensación de sentimientos encontrados, al ser una etapa con la que dejaba atrás el círculo de amigos que ya estaba acostumbrada a tratar y los momentos familiares que tuvo que sacrificar por perseguir su sueño.

“Fueron nuevos maestros, nuevas materias, empezar de cero, conociendo amigos, adaptándome pero feliz porque eso quería estar donde estoy. Después regresé a Córdoba para tocar en el concierto con las cuatro estaciones de Vivaldi y otro más con la Facultad de Música”, compartió.

Toriz Aparicio se expresa con soltura, con palabras firmes admite el esfuerzo propio y el de sus seres queridos por verla volar alto para alcanzar más éxitos, ya que sus maestros confirman que se trata de una alumna sobresaliente, disciplinada y entregada a cada uno de sus ensayos para salir al escenario a dar lo mejor de sí. Por ahora, Kenya Mariana dedica a diario al menos tres horas de práctica en los ensayos previo a los conciertos, otras tres horas son personales y el resto con su familia, sin embargo, adelantó que para el 2020 su compromiso es seguir estudiando el violín, con más horas de práctica.