Ocultó indígena un aborto… fue sentenciada a 22 años de prisión

Foto Google Maps: 'Dulce' ya lleva 10 años recluida en el Cereso de Tehuacán.

Redacción

“Dulce” tiene 41 años, es una mujer indígena náhuatl que lleva 10 años presa en el reclusorio de Tehuacán, Puebla; su condena es de 22 años de prisión por cometer el delito de homicidio en razón del parentesco, refiere el informe “Indígenas en reclusión y debido proceso en su lengua materna”, publicado por la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).

Ella es viuda y tiene cuatro hijos, solo terminó la educación primaria y antes de ir a prisión, trabajaba en un maquila, cuando se dio cuenta de que estaba embarazada de un hombre que no era su pareja.

Debido a que no contaba con el respaldo del padre biológico, decidió guardar en secreto su embarazo durante ocho meses. Todo transcurría con normalidad hasta que un día, al llegar a la maquilla, se mareó, sintió malestar general y dolores, y se desmayó.

Cuando reaccionó, se dio cuenta de que había tenido un aborto, al ver junto a ella el cuerpo inerte de su niña, y, por el temor a ser juzgada y reprochada por la sociedad, solo atinó a enterrar a la pequeña en un predio baldío.

Al siguiente día fue a trabajar de forma normal, cuando le avisaron que agentes judiciales la buscaban. Al salir, los policías le pidieron que los acompañara, indicándole que debía llamar a alguna persona de su confianza para que estuviera con ella ante el Ministerio Público (MP). Fue su madre quien la acompañó durante el proceso.

Por miedo e ignorancia, “Dulce” firmó papeles mientras intentaba explicar lo ocurrido, además, como apenas sabía leer y escribir, no comprendía lo que decía el MP.

“Señala que no fue reconocida como indígena y que aunque fue tratada de manera amable, no recuerda haber tenido una persona defensora de oficio que le auxiliara jurídicamente y le explicara de manera detallada lo que ocurría”, refiere el documento.

Tras lo anterior, fue recluida y, ahí en el penal, terminó de aprender a hablar español, por lo que ahora es bilingüe.

Expuso que el el proceso penal se desarrolló completamente en español y considera que el juez no tomó en cuenta su versión de los hechos, por lo que siente haber sido víctima de discriminación por ser mujer indígena, al habérsele impuesto una sanción elevada.

Lo que dice la ley

Según el marco normativo del Estado de Puebla, el aborto es una causal tipificada por el artículo 339 del Código Penal del Estado Libre y Soberano de Puebla, mismo que es considerado como la muerte del producto de la concepción en cualquier momento de la preñez.

Asimismo, el artículo 342 indica que: Se impondrán de seis meses a un año de prisión a la madre que voluntariamente procure su aborto o consienta en que otro la haga abortar, si concurren las tres circunstancias siguientes: I.- Que no tenga mala fama; II.- Que haya logrado ocultar su embarazo; III.- Que éste no sea fruto de matrimonio. Faltando alguna de las circunstancias mencionadas, se le impondrán de uno a cinco años de prisión.

Condenada a 22 años de prisión

Pese a lo anterior, según la entrevistada, la autoridad judicial determinó por motivos y circunstancias que se desconocen ante la falta de revisión del expediente penal, aplicar la causal fundamentada en el artículo 336 del citado ordenamiento legal, y condenarla por homicidio en razón de parentesco, a una pena de 22 años de prisión.

Cuando ingresó a la prisión, “Dulce” dejó a su madre a cargo de sus cuatro hijos pequeños (de entonces 12, 11, 9 y 3 años de edad), pero falleció hace cuatro años y no tuvo la oportunidad de asistir a su entierro.

Actualmente es visitada cada ocho días por sus hijos, ahora de 22, 21, 19 y 13 años, y elabora bolsas para dama para que las vendan y ayudar en su sustento.

“Su esperanza es tratar de aminorar la pena impuesta mediante la interposición de recursos legales, sin embargo, los recursos económicos para pagar un abogado, dependen de los ingresos de uno de sus hijos, quien se dedica al lavado de autos”, finaliza.