Sueños hechos en madera

Adriana Hernández
El Mundo de Córdoba

Don Arturo Capistrán laboró gran parte de su vida como cirquero, donde fungió como cargador hasta presentador y recorrió el país de norte a sur. No obstante, la edad le jugó en contra y se vio obligado a dejar este oficio. Hoy, a sus 81 años, don Arturo es artesano de la madera y crea carritos que ofrece en una cuadra aledaña a la iglesia de San Antonio de Padua.
Los sueños e ilusiones que surgen de las manos creadoras de don Arturo Capistrán González se transforman en delicadas piezas forjadas a base de madera, desde pizarrones, aviones, una mecedora en forma de caballo y por supuesto los tradicionales carritos de madera, son los juguetes que vende en esta temporada.
Con el objetivo de rescatar nuestras tradiciones con los juguetes de madera, echar a volar la imaginación y recordar viejos tiempos, don Arturo, aún convaleciente por una operación que le practicaron hace tres años por haber padecido cáncer, permanece sentado en un banquito en la avenida 4, entre calles 3 y 5, justo a un costado de la iglesia de San Antonio, a donde llega todos los días a las 9 de la mañana y permanece hasta las 5 de la tarde, ofreciendo sus productos.
Se ha dedicado desde hace 25 años a la elaboración de estas obras artesanales. Son alrededor de 50 carritos que el señor elabora durante todo el año para después venderlos en Navidad y hasta día de Reyes Magos. “Los hago en serie, me he propuesto hacer 50 carros cada año, corto 50 y ya después los voy armando, obligadamente tengo que trabajar para comer”, expresó.
Los precios varían dependiendo del juguete, de los 100 hasta los 800 pesos. Debido a la pérdida de tradición y gran demanda por parte de empresas que fabrican juguetes, las ventas ya no son las mismas pero don Arturo no desiste: “tengo bastante fe, hay gente especial que hasta los busca”, refirió. Además ha venido gente de Orizaba e incluso Veracruz, ya que algunas personas le han ayudado a compartir sus productos mediante las redes sociales.
El artesano vive solo en la colonia Toxpan. “Todo esto que está aquí yo lo aprendí, cada año he ido mejorando, llevo 15 días aquí y solo he vendido 2 pizarrones de 100 pesos”, comentó.
Espera que a partir del 20 de diciembre aumenten las ventas, pues el solo hecho de que pasen y le cuestionen por sus objetos le causa una enorme satisfacción, pues la gente lo localiza y el “mero día” acudirán a comprarle.
“El mero Día de Reyes me quedó toda la noche aquí, del 5 al 6 aquí velo, porque hay gente que viene a las 12 o 1 de la mañana a comprar, es mi último jalón porque lo que me quedó me quedó, pues lo poquito que gano lo guardo y de ahí voy comiendo todo el año y comprando material… la ventaja es que no tengo ningún vicio”, compartió.
Cada año le quedan entre 2 y 3 piezas de las 50 que produce.