Pentagonales

Tomás Setién Fernández

Mucho tuvo que caminar el futbol mexicano profesional, para ser considerado uno de los equipos que contienden en un Mundial de Clubes, terminando por enseñar a medio mundo, que en nuestro país se producía un buen balompié, inclusive desprovisto de balones cuadrados, como ha sido la norma y ley de la zona de Concacaf, inclusive apareciendo una de las mejores versiones del equipo Necaxa en el primer mundial de esa especialidad, haciendo historia los rojiblancos, luego de haber vencido al Real Madrid en un torneo oficial.
Mucho tiempo antes de ese comentado Mundial, el regalo para los equipos mexicanos que hacían ruido del bueno en los torneos oficiales, era el ser reclutados para la elaboración de aquellos Pentagonales, en donde aparecían parte de los mejores cuadros del mundo, y aunque algunos de ellos se dedicaban a pasear y a contemplar las pirámides, hubo otros como el Santos de Brasil, con su gran estrella que aparecía en el mundo del cuero y sus derivados, Edson Arantes do Nascimento, el gran Pelé.
El equipo referido fue la gran estrella del primer Pentagonal celebrado en la ciudad de México en el año de 1959, sesenta años de esa referencia, dejando entre sus cosas enteramente positivas y realmente profesionales, haberle metido media docena de tantos a las Chivas Rayadas del Guadalajara en un torneo internacional celebrado en La Perla de Occidente, y unos días después repetir la gran paliza, con otros seis goles anotados sobre la meta del América, que por cierto era defendida por el gitano del arete sobre su oreja izquierda, Manuel Camacho.
El Santos que ya había sido considerado un par de ocasiones como campeón del mundo por la clase y talento de sus jugadores, conquistaría de calle el titulo de ese primer Pentagonal, que tras los éxitos obtenidos con equipos como el de los amazónicos, aparte de la maravilla de cuadro checoslovaco del Uda Ducla de Praga, Botafogo, San Lorenzo de Almagro, Selección de la URSS, se transformaría en Hexagonal para el regocijo de una afición azteca, que vaya que si gozaba y se emocionaba a plenitud viendo esa clase de encuentros.
Y un grato recuerdo para Héctor Hernández desde hace mucho tiempo con Dios, en la tabla de goleo de ese primer Pentagonal, se convirtió en un triple campeón goleador, nada mas acompañando a Pelé y a Pepe, esa otra estrella refulgente del Santos brasileño, con cinco tantos anotados.
Evocando que el primer equipo mexicano campeón en los referidos Pentagonales, fue el siempre olvidado entre los grandes, cuadro del Toluca, vencedor entre otros cuadros poderosos, del San Lorenzo de Almagro, brillando en su delantera el ariete chico, pero del corazón colosal, el veracruzano Carlos El Monito Carús.

 

 

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