¿Y Mohamed?

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Mar revuelto, ganancia mínima o nula de pescadores, y todo dentro de la organización de los Tiburones Negros del Veracruz, en donde aunque usted ni Ripley lo crea, tocaron el zaguán mas obscuro que la propia media noche, gente que en el colmo de sus ilusiones nunca bañadas por las olas de la mar, fueron a tratar de cobrar lo que aquel otro pillo de la presidencia porteña, Mohamed Samir Morales les quedo a deber, no siendo ninguno de los ocho trabajadores, futbolista activo o retirado de la azarosa carrera en las canchas, teniendo esa deuda de pago nada menos que ocho años, por lo cual el tiempo seguirá dominando las situaciones precarias. de los que laboraron de una manera o de otra dentro de la organización del equipo del Veracruz, cuando este fue desafilado por vez primera, jugando en la Liga de Ascenso, por las deudas millonarias que debía el citado ex Presidente, que de una manera fatal inicio el principio del fin del querido equipo escualo.
No encontrando solución alguna esos soñadores cobradores de lo imposible, estando en el grupo dos mujeres, que para nada vestían en seda y con joyas adormándoles todo el cuerpo, acompañado el grupo por un abogado, que seguramente desconoce las leyes que rigen en el futbol mexicano rentado, no teniendo ni el mas mínimo apoyo de la propia Federación Mexicana de Futbol, por lo cual tendrán que regresar a sus respectivos hogares con las manos vacías, aunque parece ser que la propia ley entiende sus razones de muchos pesos y pasos.
A imaginar toda las clase de deudores que existen, y que hacen una larga cola en el caso del pillo Mohamed, que entre otras cosas dejo embarcado a los nuevos presidentes del equipo del Veracruz, colocándolos entre la espada y la pared, cuando ya se sabe a ciencia cierta que cuando se adquiere un equipo, una empresa o una propiedad, va el paquete con las deudas anteriores de los que fueron sus dueños. activo y pasivo, dirían los reyes de la contabilidad.
Por lo pronto a seguir estableciendo un extraño y mortal récord, otro mas de los tiburones del color serio dentro del fútbol mexicano rentado, único equipo que ha sido desafiliado en un par de ocasiones, volviendo a aparecer un nombre enteramente maldito, como el de Mohamed Morales, para todo lo poco que queda de moral en en nuestro balompié profesional, luego de ese bastante extraño reclamo de una deuda que ya alcanzo los nueve años, para un grupo de trabajadores que increíblemente aún respiran el aire entre caliente y bello del puerto de Veracruz.
Y ahora la pregunta expresa para pillos y truhanes, en donde quedo la bolita, y en donde quedo Mohamed, cuyas deudas no han olvidado siquiera siete personas que presumiblemente viven del aire.

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