Ciática y Embarazo

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Ana Tere Herrera
Coach Certificado

El nervio ciático es el más largo y ancho del cuerpo. Comienza en la pelvis, continúa por la parte trasera de los muslos y se ramifica detrás de las rodillas llegando hasta los pies. En circunstancias normales, ese nervio permite sentir las piernas, pero si se comprime -por lesiones en los discos y/o la sobrecarga de peso del embarazo-, se originan molestias que se irradian desde la zona lumbar y pueden llegar hasta los pies. Diversos factores influyen en la aparición de ciática en el embarazo, entre ellos el aumento de peso y los cambios posturales a los que se somete el cuerpo durante todo el proceso de gestación.
Según explica el doctor Carlos Díaz, ginecoobstetra de Clínica Las Condes, alrededor del 50% de las embarazadas refiere molestias lumbares donde la ciática aparece como un tipo particular de dolencia, con características muy propias. Esto es, un dolor que se inicia en la parte baja de la espalda y se irradia a las nalgas y la parte posterior de las piernas y el pie (por lo general, en forma unilateral).
Lo que la mayoría aumenta de peso corporal y ejerce presión al inclinarse sobre un disco intervertebral que, en algunos casos, probablemente ya estaba herniado o abultado en la parte baja de la espalda. A medida que el útero crece más, el centro de gravedad del cuerpo cambia de lugar y la mamá tiende a impulsar la pelvis hacia delante, para mantener mejor el equilibrio, adoptando posturas que no siempre son correctas.
Además, las hormonas están trabajando. En particular, la relaxina, una hormona que relaja los ligamentos pélvicos y ayuda a preparar el cuerpo de la madre para el parto. La relaxina también afloja los ligamentos en otras partes del cuerpo, pero especialmente las articulaciones de la pelvis, la espalda baja y las rodillas. Es importante que sepa cuándo hacer ejercicio o levantar objetos, porque es fácil distenderse durante el embarazo. Muévete lentamente y evita los movimientos bruscos. Hay mujeres más expuestas que otras: las que ya han sufrido el trastorno en un embarazo anterior, o bien las que tienen algún defecto en la columna vertebral, por ejemplo, escoliosis.
Por lo anterior te comparto algunas acciones que recomiendo a mis pacientes cuando vienen a la cabina y manifiestan que presentan un dolor muy intenso en la parte baja de la espalda, en la zona lumbar ó parte posterior de la pierna:
Cambios posturales: los malos hábitos posturales contribuyen a que el dolor aparezca. Se debe tener en cuenta algunas medidas para evitarlo: no estar sentada durante tiempos prolongados, no cruzar las piernas al sentarse; agacharse siempre doblando las rodillas; mantener la espalda recta al sentarse y caminar erguida.
Masajes suaves: contribuyen a aliviar el dolor y la tensión de la zona lumbar, especialmente cuando se acompañan de técnicas de relajación y elongación.
Utilizar un calzado adecuado: no es bueno que el zapato sea del todo plano ni que tenga un taco excesivamente alto. La medida justa es entre 3 y 5 cm.
Poner una almohada entre las piernas al dormir: para aliviar el dolor si se duerme de lado, o una almohada debajo de las piernas si se duerme boca arriba.
Aplicar calor seco: cuando aparece el dolor, aplicar calor en la zona varias veces al día (guatero forrado en una toalla o guatero de semillas, por ejemplo). También pueden darse baños de agua caliente, siempre y cuando la temperatura del agua no sea excesivamente alta.
Evitar la automedicación: Nunca se debe tomar analgésicos o antiinflamatorios sin la expresa autorización del médico tratante.

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