‘Nunca más estarán solas’

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Hermosa declaración atribuida al gobernador de Veracruz, supuestamente expresada al tomar posesión de su cargo el primero de diciembre de 2018. Con la emoción de la campaña electoral todavía, se comprometió a realizar la declaración de crisis por derechos humanos en materia de desaparición, y un “Programa emergente de ayuda, asistencia, protección, acceso a la justicia, acceso a la verdad y reparación de las víctimas, por violación de derechos humanos en materia de desaparición de personas”.
También ofreció en esa oportunidad los recursos financieros para un Fondo de ayuda, asistencia y reparación integral y mucho más apoyo para la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención Integral a Víctimas.
Después de dos sexenios estatales y un bienio del terror impuesto por todo tipo de organizaciones criminales, además de la dinámica de enfrentamiento impulsada por el yunismo azul, el cambió llegó con la estrategia de “abrazos, no balazos”, acompañado con el discurso de que todos son culpables menos el gobierno ni los criminales.
Al principio, el gobierno estatal se enfocó a destituir al Fiscal General del Estado, tema en el invirtió demasiado tiempo y obtuvo muy poca ganancia para la procuración de justicia, pero ya destituido el fiscal, en un proceso ilegal, se quedó sin la excusa favorita para ocultar la violencia, la criminalidad y entonces debió afrontar el complejo tema de las personas desaparecidas, la colaboración con las familias y los grupos organizados de búsqueda.
Para cualquier grupo ciudadano es muy difícil lidiar con un Gobierno del Estado que aún funciona en la dinámica de partido político en campaña electoral, pero en el tema de las personas desaparecidas, la relación con los distintos colectivos de búsqueda se fue definiendo por su colaboración o enfrentamiento con la anterior administración estatal y en especial con el destituido Fiscal General. Algunos colectivos comprendieron las nuevas circunstancias y su estrategia para obtener apoyo fue plegarse a la dinámica del gobierno del estado. Otros no lo vieron venir o no quisieron anteponer la lógica política al objetivo de localizar a sus familiares desaparecidos.
En esas condiciones, las ideas del gobernador y su equipo de trabajo, alimentadas por los agravios de la campaña electoral, sembraron tensiones entre los colectivos, familiares, funcionarios, periodistas y aún militantes del partido oficial más sensibles al tema.
Aunque hubiera mucha buena voluntad de todas las partes involucradas, ya era un complejo problema muy difícil de analizar y resolver, por la dimensión emocional imposible de hacer a un lado, y la escasez de recursos humanos, financiamiento y procedimientos. El país no estaba preparado para una crisis de desaparecidos, ahora agravada por la enfermiza austeridad y el afán de eliminar intermediarios entre el gobierno y los ciudadanos como parte del discurso político contra conservadores y neoliberales.
El incidente del día 3 de diciembre en Orizaba, durante el cual el propio gobernador salió a escondidas de un hotel para evitar una reunión pactada con un grupo organizado de familiares se inscribió en esa lógica electoral. Impidieron la entrada a mujeres que acompañan a las familias de personas recientemente desaparecidas. El lenguaje corporal de un funcionario de la Secretaría de Gobierno, mientras enfrentaba el conflicto con las manos en sus bolsillos, retrató de cuerpo entero al Gobierno del Estado y su relación con los ciudadanos sin partido.
A pesar de todo, es necesario el diálogo, de otra forma los únicos ganadores en el incidente serán los criminales, ya beneficiados generosamente con la dinámica electoral del gobierno estatal; además, mientras se siga negando al diálogo y a la cooperación, el gobernador deja un vacío institucional que los activistas ciudadanos seguirán llenando y continuará sin comprender el valor social de los grupos ciudadanos de búsqueda.
En los grupos se observa una organización de méritos, en la que los liderazgos se definen por el trabajo, capacidad, compromiso y habilidades personales, sociales y el capital cultural y político acumulado. Los políticos no entienden que el liderazgo ciudadano es distinto al de la militancia partidista convertida en gobierno, espacio en el que el mérito ha sido sustituido por la relación jerárquica, en la que los vínculos sentimentales, familiares y de militancia son los referentes para el nombramiento de funcionarios.
El ejemplo más notable es la afortunada simpatizante de Morena, cuya principal ocupación había sido la de organizadora profesional de fiestas, quien ahora labora como encargada de la Comisión Estatal de Búsqueda de Personas Desaparecidas. El ejemplo también demuestra que el gobierno del Estado carece de militantes suficientemente preparados para gestionar un asunto tan complejo, y por esa razón está obligado a olvidar las consignas ideológicas del obradorismo, para dialogar con los liderazgos ciudadanos sin esperar a cambio lealtad partidista. ¿De verdad dijo: “nunca más estarán solas”? No se sabe; el gobernador huyó antes de que le preguntaran.

Los comentarios y puntos de vista expresados en esta página son cortesía y responsabilidad de quien los escribe, además de que no representan necesariamente el punto de vista de Sociedad Editora Arróniz