Joaquín y los desiertos

Talavera Serdán

EN 2008, JOAQUÍN Cosío coestelarizaba su primer película internacional, con nadie menos que Daniel Craig, Mathieu Amalric y Olga Kurulenko, rodada alrededor del mundo, entre otros sitios Panamá (que hacen pasar por Bolivia), el lago Como, Inglaterra, y el considerado “lugar más árido de la tierra”, el desierto de Atacama, Chile. Se acerca a sus 90 créditos y actualmente filma en Los Angeles.
Charlando con él en el Hotel Marlowe de CDMX, poco antes de estrenarse el film, le pregunto, paso mío en falso, sobre su salario. Me echa su risa característica de entre sarcasmo y picardía, responde “una cifra obscena… en dólares.”
VIOLA DAVIS, Margot Robbie, Idris Elba, el argentino Juan Diego Botto son algunos de sus colegas ilustres en el rodaje actual de Escuadrón Suicida, y con la suerte de empezar su apellido en “C”, encabeza el primer cartel promocional, Joaquín está a la cabeza, extremo derecho, por encima de los primeros tres y sólo después del popular luchador John Cena. El rodaje aún va pa´largo, con un año de estancia en la capital del cine. No alcanzo a imaginarme su salario ahora con una decena de films con capital norteamericano.
En 2012 hace al jefe apache que intenta mandar al otro mundo al Llanero Solitario (Armie Hammer) y a Tonto (Johnny Depp), con locaciones en Utah, el celebrado (en especial por John Ford y John Wayne) Valle Monumental, otro desierto de proporción épica.
NETFLIX acaba de estrenar la película Sonora, como el estado norteño, con una nueva creación: indio pápago (uno de los 7 grupos étnicos del Estado), alcohólico pero conocedor a fondo del desierto de Altar, considerado entre el Sahara y Atacama entre los más grandes y peligrosos.
Inicios de los años 30, EU ejecuta deportaciones masivas de migrantes… Y Emeterio (Cosío, con peluca peor que la de Javier Bardem en Sin Lugar Para los Débiles), segregado más por su raza que su vicio, irónicamente surge como líder y héroe cuando un grupo disparatado de personajes: familia china víctima del fascismo, militar neo-nazi, general villista arrogante, mujer solitaria que debe encontrarse con sus nietos huérfanos, dos contrabandistas de licor insolentes (uno, güerito, el otro de sangre chicana), el sobrino de Eme, siempre juzgándolo aunque al final, el alcohol contrabandeado que hallan en el camino sirve de combustible para uno de varios autos que el desierto ha consumido. Y tantito para Eme.
Todos desesperados con meta de regresar, por razones distintas, a Mexicali para intentar reingresar a territorio gringo; para entonces, Arizona y Texas ya fueron entregadas por México al gobierno norteamericano. El trayecto de varios días, lleno de peligros, muchos de ellos a causa de la misma gente y sus propias fobias (el soldado, Juan Manuel Bernal, lee y anota al margen de “Mi lucha”, de Hitler), dan a Sonora un relampagueo a La Diligencia, con final feliz en el lapso breve de 1:34 hrs de duración.
EL AUTOR original del asunto es Guillermo Munro Palacio, escritor sinaloense de varios libros sobre sus ancestros y merecedor de premios diversos, con un toque del cineasta John Sayles (quien en México dirigió Hombres con Armas, y Casa de los Beibis), dirigiendo Alejandro Springall, de sabrosa memoria Santitos, que igual que aquí, es un viaje largo, accidentado, de Tlacotalpan a Tijuana, con una heroína improbable en la interpretación rica de Dolores Heredia, también en este film.
HAY INSPIRACIÓN, buenas actuaciones, excelentes fotografía (Serguei Saldívar, Tanaka) y musicalización (Rodrigo Garibay, clarinete; Eduardo Vc, editor musical) que consiguen capturar momentos y espacios en escala auténticamente épica.
Y el buenazo del “Mascarita”, también llamado “Cochiloco”, cierra la historia con sonrisa de triunfo ligeramente enigmática, porque consigue llevar a su destino a los que quedan.
SONORA ya puede verse en Netflix, con Flavio Medina, Fernando Becerril, Harold Torres (ganador de Diosa de Plata por González: Falsos profetas) y varios actores de carácter más, y para mí resultó entretenida.