Fue hace 31 años

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Para los que ya peinan canas y establecen cicatrices en la piel, aun recuerdan aquel partido singular, en donde un entrenador de origen brasileño de nombre Jorge Vieira, dirigiendo al equipo controvertido y amado del América, evito que un equipo chico como el Morelia lo eliminara en la ronda de los cuartos de final, pese a que los apodados Ates en aquel entonces de la temporada 1987-88, habían anotado mas goles en cancha ajena, que los azulcremas en el terreno de juego de aquel Estadio Venustriano Carranza, habiéndose establecido que los tantos como visitantes en caso de empate iban a contar, para que el equipo que los anotase, siguiera avanzando en aquella liguilla hecha para locos.
Habiendo quedado tablas el partido de ida, con empate a dos tantos, en el juego de vuelta el equipo del Morelia anotó tres tantos en tiempo extra, y ya parecía que ahí acababa todo para el equipo capitalino, pero no contaban con la sapiencia y astucia de su propio técnico, que tocando con fuerza sobre la puerta del aquel arbitro central de nombre Miguel Ángel Salas, y llevando el reglamento en su mano derecha, le mostró que según la regla numero catorce, los goles que se anotaran en tiempos extras nada valían si el cotejo seguía empatado, tal y como fue a cuatro tantos.
Y de aquella fiesta que ya organizaban los pupilos de Antonio Carbajal en su vestidor del estadio Azteca, cantando victoria por doquier, el nazareno en cuestión, plenamente convencido por el entrenador del equipo del América, ordenó que todo el mundo volviese a la cancha, para ejecutar la tanda de penales, en donde las ahora apodadas Águilas terminaron venciendo.
Vaya que si se habló de ese partido de liguilla como nunca, poniendo en evidencia los desconocimientos a las reglas de juego por parte de los propio directivos del futbol mexicano rentado, que tuvieron que esconder como las avestruces la cabeza en reducidos hoyos, estableciendo la prensa deportiva en su totalidad, de que el equipo del Morelia había sido robado y saqueado, no respetándose las reglas de aquella liguilla netamente histórica y para nada ejemplar.
Inclusive la Tota Carbajal no le quedó de otra que ordenar a sus jugadores su presencia en la cancha, cuando todavía había centenares de confetis sobre sus testas, apareciendo algunos jugadores inclusive con chanclas y levantando los puños hacia arriba.
El equipo del América lograría el título de Liga luego de caer en C.U. ante los Pumas uno por cero, voltéando el sartén en toda su totalidad luego de vencer en el partido final, cuatro tantos por uno ante los Pumas, con una notable actuación del que fue su mejor jugador Antonio Carlos Santos,
Hoy en fase de semifinales se vuelven a cruzar en la acción de una liguilla tanto América como Morelia, esperando que todos los libros de las reglas del futbol sean guardados en alguna bóveda del mejor banco del orbe.

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