¿No que no?

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¿No que no?
Luis Pérez Lezama*

El Dinero no existe

Empiezo esta columna con una definición, con un mito y con una realidad.
Una definición de economía pudiera ser: Es una ciencia social, para ser preciso la ciencia de las decisiones; de las oportunidades, porque quien decide pierde lo que no eligió y gana lo que selecciono. Estudia las relaciones humanas entre las necesidades y los satisfactores, simplificando las decisiones sobre estos dos aspectos en función de lo limitado de los recursos disponibles y lo infinito de los deseos. Es enemiga de la escasez y propende a encontrar equilibrios ya sea naturales o artificiales para que la disponibilidad de los recursos se administre, se aproveche, pero sobre todo sea repartida según los esfuerzos de cada uno de los actores económicos.
El mito es diverso y dicotómico: Por un lado se dice que la economía es una ciencia harto complicada llena de laberintos matemáticos que sólo los más sabihondos pueden entender, cuyo fin único es proyectar escenarios que no ocurrirán, también se dice en sentido opuesto que la economía en realidad no es nada de lo anterior y que sólo es una disciplina lógica, que realmente se ha creado alrededor de ella un “halo” de divinidad innecesario y que los pesos tienen centavos, que sólo hay que ocuparlos correctamente.
La realidad querido lector es que la economía es una ciencia que forma parte de los objetivos culturales que cuando menos en Latinoamérica y para ser precisos, en México no ha sido alcanzada por los ciudadanos “de a pie”, es decir, esta ciencia ofrece conocimiento al alcance de todos aquellos que puedan acceder a ella de la misma manera que existe la música clásica o la cocina gourmet, de tal suerte que no se necesita ser rico o pobre para estudiarla, se necesita encontrarla para poder comprenderla y lamentablemente para nuestro destino, no se enseña en las primarias y no está al alcance de la educación superior en provincia. La única referencia pues, de la economía social es la madre, el ama de casa que de manera empírica aplica postulados básicos como el uso de bienes sustitutos o complementarios. ¿Cómo le explico que la economía en realidad siempre ha estado ahí? En los libros, en la historia ¡En la maldita vida! pero no hemos podido alcanzarla ni tampoco hemos sabido como hacerlo. En conclusión, la economía se nos ha escapado de las manos y por eso nos resulta un ente extraño, etéreo y difícil de comprender.
Le ofrezco este largo concepto para que de manera rápida usted puede entender lo delicado que es “no saber” diferenciar entre el concepto, el mito y de la realidad, máxime cuando el que tiene que saber es un servidor público con el más alto grado de representatividad en el país, el primer mandatario de la nación.
¿Por qué la “pedrada” dirán los lectores? Desde hace ya dos trimestres, diversos grupos de analistas, algunos muy críticos de las decisiones del régimen vigente, otros promotores del actual proceso de “transformación” y otros más equilibrados -en donde me pretendo situar yo- hemos venido discutiendo los efectos de la desaceleración económica mundial (fin de ciclo como solemos decir) en las variables mexicanas. Es por supuesto una realidad que el mundo crece menos y que tanto las pugnas comerciales como otros eventos geopolíticos ha producido la perdida de la confianza en el ciclo económico, sin embargo -sin dramas- como Malthus solía decir: A veces el mundo necesita entrar en caos para luego ordenarse. Hasta ahí todo comprensible.
Lo que no es comprensible y no es perdonable querido lector, es que la más alta esfera del gobierno federal no haya enviado un mensaje correcto a los mercados y a la nación durante este proceso sobre todo porque tras los múltiples datos duros y análisis diversos que durante el año los analistas hemos venido haciéndole al desempeño económico del 2019 era lógico y esperado de que más allá de la desaceleración mundial se estaban cometiendo errores que empujaban mes con mes a nuestro crecimiento a la recesión.
¡Caramba! Si ya sabíamos todos como estaba la situación mundial, si ya sabíamos que se requerían medidas contra cíclicas ¿Porque empecinarse en perder un año (un año más) de crecimiento? ¿Por qué la omisión o desentendimiento de las acciones que se requerían para impedir que la economía cayera? ¿Por qué dividir a la sociedad, a los empresarios, a los distintos actores sociales y políticos? No me sorprende que el primer mandatario no sepa de economía, es claro que sus calificaciones universitarias, su escasa experiencia laboral en el ramo y su anquilosado pensamiento ideológico -con todo respeto- no le permitían advertir de manera personal las respuestas a las preguntas que aquí formulo, pero lo que no puede ser es que se haya empecinado en negar que la recesión estaba ocurriendo cuando hoy el INEGI sale (con la cabeza agachada) a reconocer que el 1er. Trimestre decrecimos -0.08%, el segundo semestre decrecimos -0.09% y este último trimestre nuevamente decrecimos -0.06%, perdón pero aquí y en China eso se llama: Recesión.
No olvidar que es responsabilidad de los gobiernos conservar la riqueza de un país ya que de la mano de esa riqueza van los empleos y la calidad de vida de los ciudadanos por tanto es increíble que de manera necia se haya negado esta posibilidad que hoy nos alcanzó máxime que los datos que se estaban defendiendo eran solamente preliminares. El actual gobierno tiene una gran expectativa por parte de los ciudadanos, tiene el beneficio de la duda de otros y la mirada analítica de muchos más, pero lo que no puede pensar que tiene es nuestra ignorancia porque hay quienes si entendemos de variables macroeconómicas impactadas en bolsillo del ciudadano y es innegable que en 2019 el gobierno se equivocó.
*El autor es director de análisis y docencia económica en SAVER ThinkLab. Es académico y conferencista. Twitter: @SAVERThinkLab