La mansión siniestra

Tomás Setién Fernández y Natalia Setién Aguilar

Cumpliéndose ya 60 años del estreno de aquella cinta que uno contempló como terrorífica en extremo, la titulada La mansión siniestra, en donde prácticamente se inauguró la visión de las casas embrujadas. Uno, a los doce años de edad, aún no teníamos gusto por las mujeres delgadas, y menos para los esqueletos, de los cuales hizo gala dicho filme, que fue interpretado por uno de los actores más significativos en los filmes de horror: Vicent Price, maestro de los maestros en películas de terror clase B; casi siempre bajo la dirección de Roger Corman, recordando cintas como La muerte de la máscara roja, La fosa y el Péndulo, y la maravillosa e impactante película La caída de la Casa Usher, todas ellas estrenadas en la década de los años sesentas.
Volviendo a aquel estreno que colmó la taquilla del Cine Córdoba (Teatro Pedro Díaz), cuando la gerencia de ese querido lugar alternaba cintas de estreno mexicanas con las del extranjero; La mansión siniestra, girando su argumento en la puntada del personaje ficticio Frederick Loren, genialmente interpretado por Price, de llevar por delante a cinco invitados a pasar una noche en dicha casa netamente embrujada, siendo la recompensa para los más valientes de soportar sustos tras sustos, a la mañana siguiente diez mil dólares, que en aquellos tiempos sonaban como a una mediana fortuna, encontrándose en la parte final del buen filme, que fue recordado en una segunda versión al cumplir los sesenta años de su estreno; algo inusual, dentro de un argumento poblado por reales fantasmas, que se llevaron el alma hacia los infiernos de los que vinieron a interrumpir sus sueños.
La herencia dejada por La mansión siniestra, que por cierto fue dirigida por otro realizador cumbre en cintas de clase B, William Castle, nos hizo buscar las mejores casas pobladas por espectros en la historia de nuestro séptimo arte, evocando a varias presentadas por el cine mexicano. La mejor de ellas, las escenas en donde el anima de una madre( Ofelia Guilmain) se confiesa con su propio hijo sacerdote (Enrique Aguilar) en el notable filme de horror revolucionario El Escapulario, dirigida por Servando González en el año de 1968, casa que en unas cuantas horas vive de su refulgencia, hacia su destrucción, en el mundo guiado por las almas en pena.
La Hacienda de los Sicomoros, en donde El Vampiro (Germán Robles hace de las suyas, teniendo como propia secretaria a la también inolvidable actriz cubana Carmen Montejo), cerrando el mes de noviembre tétrico, con las casas embrujadas, presentadas por Carlos Enrique Taboada en los años setentas. a través de cintas inolvidables como Hasta el viento tiene miedo, El Libro de Piedra, y las impactante Más negro que la noche, en donde el alma en pena de Tamara Garina termina por exterminar a los que mataron a su amado gato de nombre Beker;
Viva mejor y no duerma nunca en una casa embrujada hecha en México.

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