La Revolución pisoteada

A partir de la firma del Tratado de Libre Comercio en 1994, cuando Carlos Salinas del PRI era Presidente de México, el país perdió a sus héroes de la Revolución mexicana.
Con el Tratado, el neoliberalismo capitalista, como modelo de explotación internacional, sentó sus bases económicas, doblegando con ello postulados propuestos.
Recordemos que la Revolución tuvo como objetivo acabar con el régimen centralista y autoritario del dictador Porfirio Díaz, asesino de los obreros en la región de Orizaba. Zapata y Villa fueron baluartes populares que la impulsaron por reivindicaciones: tierra y libertad, educación sin religión (laica y científica), y sobre todo distribución de la riqueza concentrada en hacendados.
Porfirio Díaz, quien tiene estatua impuesta por la oligarquía del PRIAN en Orizaba en Plaza Bicentenario (exigimos sea retirada), fue el dictador que dominó el país por 34 años y masacró campesinos, indígenas y obreros.
El punto es que el neoliberalismo impuesto en México por la casta política del PRIAN, vino a devastar la economía de mercado (interno), por un supuesto incremento de divisas vía exportaciones. La cuestión es que acabamos comprando gasolina a los Estados Unidos tres veces más cara a la que se producía en el país en la década de los años 80.
Neoliberalismo significa explotación infinita. Se da en todos los sectores de la economía e impacta la cultura de los pueblos, los hace dependientes y sumisos.
En el neoliberalismo las empresas grandes (transnacionales), eliminan empresas medianas y pequeñas (nacionales), que no pueden competir con los consorcios imperialistas. En las finanzas (bancos) el neoliberalismo los compra y hace monopolio internacional, impone cobro de comisiones, tarjetas de crédito, tasas de interés y con ello domina la economía en los segmentos de seguros, fianzas, afores, crédito de automóviles, inmobiliarios, gobiernos.
Todos los bancos que operan en México son transnacionales, menos Banorte que es propiedad del hijo del exregente capitalino (PRI) Carlos Hanz González (quien tiene ingresos mensuales de 10 millones de pesos, según estudio del Dr. Gerardo Esquivel, publicado por la Universidad Iberoamericana en 2017).
La Revolución NO hizo justicia a millones de mexicanos, porque fue una revolución “burguesa”, que nunca se propuso acabar con la privatización de los medios de producción, en manos del capitalista explotador. El neoliberalismo impuesto en México por Salinas (PRI), echó abajo la vivienda popular, ejido, salud, minería, educación y, por ello entraron las privatizaciones en todos los sectores estratégicos de la nación.
La banca, el petróleo, la minería, los puertos y aeropuertos, carreteras de cuota, el propio gobierno federal vendió 1,100 empresas del Estado de las 1,345 que tenía en su organigrama. El gobierno se deshizo de lo que le obligaba al gasto popular y solo quedó con las funciones que le conceden los imperialistas del capital, es decir los neoliberales (FMI, BM, OMCD, Banco del Tesoro de EU, el G- 7 y el G20).
El millón y medio de muertos en la Revolución de 1910, quedaron en el bote de la basura, gracias a la traición del PRI y la complicidad del PAN. Digamos que fue un “parricidio”, el hijo de la… Revolución, el PRI, mata a su padre, la Revolución Mexicana, que por más de 80 años le dio vida y poder.
En 1994 Carlos Salinas (PRI) le asesina al firmar el Tratado de Libre Comercio (TLC), mismo que en sus cláusulas impedía regresar al modelo de gobierno del “Bienestar Social” (López Obrador anuló esta referencia). La historia es clara al respecto, por ello hay que tener memoria histórica. Pisotear la Revolución Mexicana fue la traición que marcó la decadencia del PRIAN.
Aquí mismo en Orizaba presenciamos la descomposición interna de ambos partidos. La derecha (PRIAN) en Veracruz está deshecha y corrompida. Ustedes, lectores de Diario El Mundo, viven los impactos del neoliberalismo: bolsillos vacíos, desempleados o con trabajos informales, callejeros, represión de la policía municipal, servicios públicos caros (agua, alumbrado público, recolección de la basura). Una vez pisoteada la Revolución vinieron las privatizaciones, educación privada de alto costo (Itesm, Ibero, Anáhuac, ITAM) y otras muchas escuelas desde jardín de niños hasta los posgrados, son para una clase dominante con recursos económicos.
El neoliberalismo no solo impacta la economía, también la vida vecinal y cultural. Desintegra familias y engendra la violencia cotidiana. Provoca una forma egoísta de ser (ideología), que desprecia a los humildes y rezagados por el capitalismo (indígenas, campesinos, jornaleros, obreros, empleados de baja paga, estudiantes de escuelas populares).
Es discriminador de migrantes (los etiqueta como lo peor del mundo para provocar su rechazo), es invasor de países que no se doblegan a su dominio como el caso de Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador y México. Cobra altas tasas de interés a países que caen en sus redes de especulación financiera, por ello el incremento de las deudas nacionales (el PRIAN le dejó a López Obrador deuda nacional de cinco mil millones de pesos, por ello se pagan quinientos millones de pesos al mes al FMI).
Este 20 de noviembre los fantasmas de Villa, Zapata, los hermanos Flores Magón, los Serdán, y tantos otros que lucharon, fusil en mano hasta perder la vida, deben ser recordados. Que no los opaque El Buen Fin, que es la manera como el capitalismo se adueña de las quincenas de los trabajadores. Los créditos son 6 veces más altos que de contado, “los abonos chiquitos” siempre pasan la factura. Eso es neoliberalismo, capitalismo especializado en privatizarlo todo.
Quizás en algunos municipios se recuerde la Revolución Mexicana con algún desfile, ello no quiere decir que los principios de la misma tengan vigencia. Nuestro pueblo (al igual que muchos en América Latina, África y Asia) ha sido explotado y humillado. El actual gobierno nacional de izquierda, revitaliza los principios revolucionarios. Veremos cómo neutraliza, primero al neoliberalismo (sistema financiero) y, después, con los movimientos de masas, anularlo en el país.
Esto implica entender lo que pasa. Primero, no hacer caso a los conservadores (eclesiásticos o civiles). Segundo, mantenerse informado de viva voz del presidente de México. Tercero, organizarse en su barrio o colonia y tomar los “cursos de política de la liberación” del Dr. Enrique Dussel (youtube gratis). Luchar por la IV Transformación nacional, debe ser prioridad del pueblo.
En Orizaba, el compromiso político para el 2021, es la UNIDAD de la izquierda y ganar el gobierno municipal de forma rotunda, derrotando con ello el “continuismo conservador de los millonarios del municipio”. López Obrador tiene oportunidad histórica de reivindicar la Revolución mexicana y hacer que el Poder Legislativo haga leyes para democratizar la vida sindical, reducir el financiamiento al 50% a partidos políticos y al INE, desaparecer los OPLES, castigar la corrupción en el Poder Judicial por medio de la judicatura, proteger la ecología y acabar con las camarillas del PRIAN, PRD, Movimiento Ciudadano que controlan los gobiernos de los estados y municipios de México.
Por todo ello, ¡Viva la Revolución mexicana!, ¡Abajo la estatua del dictador Porfirio Díaz! de Plaza Bicentenario de Orizaba, símbolo de dominación del grupo oligárquico municipal.
Saludos gentiles lectores de Diario El Mundo.

*Politólogo (UNAM, BUAP).
Catedrático. Investigador
Universitario.
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