Las “trampas” para la izquierda

La izquierda mexicana, es decir los que luchan porque México sea igualitario en lo económico y, democrático en lo político, no debe caer en las “trampas” que le tiende la derecha (PRIAN). Es el tiempo de las izquierdas en América latina.
El ciclo que se abre a partir del año 2020, es un ciclo largo que puede durar hasta el 2050. El fracaso del capitalismo (neoliberalismo), en el continente es más que notorio. La “concentración” de la riqueza en unos pocos millonarios y sus empresas (hoteles, industrias, bancos, armadoras de autos, farmacéuticas, aseguradoras, televisoras, industria de la construcción).
Miles de migrantes, desplazados de sus tierras por no haber empleo formal, son un ejemplo. De 1980 al 2019, hay más pobres y miserables de los que hubo, en la segunda mitad del siglo XX. El siglo XXI (dos décadas), se caracterizan, por ser el siglo que más inequidad económica ha producido (Meyer; 2017). Es el siglo de la marginación y la exclusión (Harvey; 2018). Por ello, el punto “fuerte” de la izquierda en el combate a la derecha, es la parte económica y no ideológica, en esta última es donde pretenden atrincherarse los “conservadores y reaccionarios” en el mundo (Le Monde Diplomatic; 2019). Es en la economía (nacional, regional, municipal), donde la derecha pierde piso, es donde se va de bruces. La derecha a lo que más le teme es aumentar los sueldos de los trabajadores (operarios), y empleados (profesionalizados).
El Dios de la derecha, es el dinero. Lo aman por sobre todas las cosas y, se niegan a distribuirlo vía salarios y prestaciones a la clase trabajadora. Ahí es donde la izquierda les debe dar en el centro (Aguayo; 2019). Golpearlos en la parte económica y financiera, es su punto débil. Ello hará caer (más pronto que tarde), el armazón de la injusticia capitalista (Harvey; 2018). Por ello mismo, la izquierda mexicana no debe caer en las “trampas” que le ponen, los conservadores. La izquierda no debe enfrascarse, por el momento, en cuestiones cómo el asunto de la mariguana, el aborto, los matrimonios igualitarios, el feminismo radical, las religiones. Lo que los estrategas mundiales recomiendan (Dussel; 2017), es trabajar sobre un punto, el económico, y no soltarlo hasta lograr tirar el capitalismo explotador de los trabajadores.
Lo anterior no quiere decir, de ninguna manera, que los otros temas no sean importantes, pero en este momento, lo que nos proponen establecer, estos pensadores, es un plan de prioridades donde lo económico sea lo principal. No se trata de sólo ver el “materialismo del capitalismo” (lo monetario), pero sí centrar fuerzas, en la parte económica, que es la que genera la pobreza. Sabemos que el capitalismo tienen múltiples aliados, por ejemplo las televisoras, la educación privada y religiosa, los mitos y fantasías que le hacen creer a la “clase media” consumista (Careaga; 1985).
Lo sabemos bien, por ello mismo, la fuerza táctica de la izquierda en México, América latina y resto del mundo, está en la parte de la distribución de la riqueza. En la parte de la economía, la “explotación” de la fuerza de trabajo (Marx; 1987,FCE). Por ello, la izquierda nacional y municipal, no debe perder el rumbo en la lucha por ganar el poder político. Muy importante ganar el poder político municipal, para desbaratar el “entramado” de control, que la derecha (PRIAN), tiene sobre las necesidades del pueblo veracruzano.
En 2021, la izquierda debe fijarse con claridad un solo objetivo, ganar la mayoría de los principales municipios en la entidad. A partir de ahí, construir un andamiaje institucional, totalmente diferente al actual, es decir que permita la formación de una conciencia de clase laboral “explotada y oprimida”. Para ello, desde hoy, necesita un programa de formación política, sustentado en los enfoques del “Giro a la Izquierda del Continente”, del paradigma del “Buen vivir” (Heinz; 2015), Dussel; 2018). Se trata de entender que en México, se pueden hacer cambios de fondo (en el pensar y actuar ciudadano), sin necesidad de revolución armada. Urge sanear el poder judicial nacional, que se está convirtiendo en traba para el cambio de régimen y dar paso a la “IV Transformación Cultural” (ahora sí, economía e ideología).
Los pregoneros de la reacción en provincia, se afanan en poner contra la pared, los postulados de la izquierda mexicana. Quieren hacerla naufragar con el lema de que “ha dividido a los mexicanos”. Lo que los ha dividido, entre pobres y ricos, es la desigualdad económica, los bajos salarios y los altos precios de los productos de consumo. Hay escuelas para hijos de millonarios y humildes escuelas, para hijos de obreros y campesinos. Hospitales de alta tecnología para ricos y clínicas rurales sin equipo y medicinas para indígenas. Autos de lujo, para que viaje un solo millonario y, transporte público destartalado y sucio para el pueblo mexicano. Eso es lo que divide a los mexicanos y NO el programa nacional de un gobierno de izquierda 2018-2024.
La tesis que afirma “primero los pobres”, no es simple frase electorera. No lo es, es toda una propuesta que sustenta las bases de un gobierno de izquierda nacional, que a corto plazo, será altamente influyente en toda América latina. En 1980, con la llamada “teología de la liberación” (CELAM; Medellín/83), la izquierda se fortalece en la parte comunitaria, tan requerida en el continente. Sergio Obeso, arzobispo de Veracruz y otros teólogos de la liberación regionales, impulsaron el trabajo de pastoral de base social. Su preocupación NO eran los ricos, eran los pobres y marginados, las viudas, huérfanos y migrantes. ¿Acaso se han olvidado estas enseñanzas?
El teólogo Daniel Boff fue importante impulsor de este movimiento en Brasil, Chile, Bolivia y México. Al grado que llegó a acuñarse una bella utopía que decía “Cristianos y Marxistas por la lucha Socialista”. Se puso en el centro del movimiento al hombre mismo, y por supuesto el contexto económico donde habita. Por el bien de México “Primero los Pobres” encierra una sabiduría que viene de años, es más podemos afirmar de siglos, cómo lo practicaba el rey Nabucodonosor I; (10 siglos antes que el cristianismo surgiera (Dussel; 2018).
Por tanto la izquierda mexicana y orizabeña, tiene que superar sus limitaciones y entender que su fuerza, está en la UNIDAD, y en la parte económica, corazón del capitalismo neoliberal. No hay que estar añorando la revolución armada (tipo cuba), no son los tiempos ni las mismas condiciones. Hoy hay que entender, cómo lo ha hecho Evo Morales en Bolivia frente a los motines creados por los reaccionarios, que sólo ampliando oportunidades a los pobres, es la forma de derrotar, en los hechos, al capitalista nacional e internacional.
En Argentina, con todas sus contradicciones, ha vuelto al gobierno la izquierda libertaria. En Chile se tambalea el gobierno derechista de Sebastián Piñera, y la izquierda UNIDA, impulsa programa de trabajo a los pueblos marginados. Ecuador ni se diga, el traidor Lenin Moreno, engañó al pueblo diciendo que continuaría el programa de izquierda del ex presidente Manuel Correa, ahora es presionado por la izquierda, para que renuncie al gobierno nacional, por regresar a las políticas neoliberales.
Uruguay, el país más culto del continente al igual que Argentina, ahora con gobiernos de izquierda. La UNIDAD en torno al presidente Obrador, es lo único que puede hacer que la izquierda se consolide en México. El tiempo y la historia dirá la respuesta.
Saludos lectores, de Diario El Mundo.

*Politólogo (UNAM; BUAP). Catedrático. Investigador Universitario.
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