Campeón a chaleco

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

La obtención de una corona mas para el Seleccionado de Brasil en la categoría Sub 17, frente a México, no tuvo nombre, llevando la afrenta al más puro deportivismo, colocados los salteadores de caminos, guardados en la cueva maligna del VAR, aparato que supuestamente iba a entregar justicia en todos los partidos, a donde llegan tipos que solo en su nada respetable casa los conocen, teniendo todo los aztecas para vencer, llevaban el comando del partido uno por cero sobre una Selección casi pagana de Brasil, sin astros refulgentes, y sin contemplar como podía llevar al cabo una reacción envuelta en coraje y pundonor, pues fácil los rateros del VAR, en unión con uno de esos árbitros que deberían estar como agentes de transito, y que nos perdonen los sufridos agentes viales, procedieron a realizar un robo a la pobre escuela, cuando fue castigada la acción de un zaguero mexicano, que ni siquiera rozo al contrario, con la pena máxima cuando ya el partido entraba en su proceso de finalización.
El golpe dado a la Sub 17 mexicana fue de esos que se reciben abajo del cinturón en un ring, entrando en un proceso los nuestros de intimidación máxima, y de perder los bártulos, razón por la cual recibieron un segundo gol, que le proporciono a los amazónicos la corona universal, de la categoría de la cual estamos redactando.
Juego horrible, sin ninguna química en especial las dos selecciones, salvándose la mexicana de hacer el ridículo, eso dejado a un representativo brasileño que colindó a lo largo del nefasto cotejo, entre silbidos y puños crispados.
Siendo el invento mas mortal en el área del fútbol la llegada del VAR, que como ya lo expresamos es solamente la cueva de Ali Baba y los mas de 40 Ladrones, apareciendo lo nefasto de la gente que maneja a su real antojo la maquina suprema del engaño, dentro de una final de Copa del Mundo, por lo cual FIFA dentro de sus inutilidades de siempre, debería amarrarse muy bien los pantalones, si es que los trae, y realizar una investigación a fondo de lo ocurrido en Brasil, dentro de la obtención de un cetro que debe de producir toques, rayos y centellas al que lo consiguió, ayudado por una pandilla de delincuentes.
Parecía que el gran sueño mexicano se iba a culminar con la coronación, tercera en su poder, en la tierra misma de Brasil, cuando un remate perfecto de testa por parte de Bryan González parecía guiar a los mexicanos a la gran proeza, pero sin que hubiera protestas de los amazónicos tras la barrida a uno de sus atacantes por parte de Jesús Gomez, los asaltantes le susurraron al arbitro que había que revisar la jugada, y el complot se llevó al cabo, no entendiendo como gran parte del publico festejo a lo grande la ratería llevada al cabo.
Campeón Brasil a chaleco, o como dirían en los barrios bajos del pueblos y valles aztecas, ¡a huevo! Tracalas, pillos, rateros, son la corte del Brasil campeón.

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