Celebra a Oaxaca

Agencias

Después de llevar orgullosa el mole, el chile y el mezcal en su música, Lila Downs realizó un profundo viaje con el folclore para su documentalAl Son del Chile Frito.
La cantante volvió a los pueblos que la inspiran musicalmente para mostrar que las tradiciones también se mantienen en evolución y encuentran la manera de crecer con las personas.
“Quería mostrar cómo la música me ha acompañado para entenderme a mí misma y también cómo diferentes culturas nos liberan. Lo importante es enseñar que la tradición y el folclore está siempre reinventándose, igual en comunidades indígenas.
”Pudimos ir a mi tierra, a la de mi mamá, a la zapoteca que quiero tanto, y con bandas de niños como ejemplo de que se mantiene la tradición y nos seguimos reinventando“, contó la cantante.
Dirigido por Gonzalo Ferrari, el filme mezcla las diferentes facetas de la intérprete, que realizó el rodaje, con músicos locales, durante poco más de un mes en Ciudad de México y Oaxaca.
”Fue muy importante unir a los mundos que me pertenecen. De algún modo soy de la urbe y de lo rural. Siento la necesidad de unir a esos mundos.
“Quise que se conociera mi visión del pueblo y también cómo operamos dentro del estudio, porque al trabajar con música hablamos de otras muchas cosas”, explicó.
Para la cantante también fue un proceso personal, pues en el documental narra algunos pasajes de su vida, como cuando sintió que perdía su voz.
“Quise vivir más en la calle y aprender a ser cantante popular aunque fui de formación clásica. Me revelé, y al hacerlo me ocurre que pierdo la técnica y el centro de esa disciplina.
”Fueron lecciones, ese año hicimos 250 conciertos en un año“, recordó Downs.