Vuelo a Cusco

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Lilitt Tagle

Miguel se sentó junto a mí del lado del pasillo.Del lado izquierdo, un oriental canadiense de unos 25 años viajaba en sandalias y bermudas.
Pronto fue notorio el nerviosismo de Miguel y la ignorancia sobre varias cosas como si podía sentarse donde él quisiera osí debería apagar el teléfono.
Miguel tenía un perfil muy agradable y los ojos azules y sonreía con facilidad pero me miraba de reojo. Supe que era de Huasca. Me pidió que le pidiera al canadiense tomar fotos duranteel despegue de Lima, en el trayecto y cuando el piloto anunció el aterrizaje en Cusco, ypropuso inteligentemente que se las pasara por Bluetooth.
Me sorprendió la habilidad que tuvo para darse de alta con el teléfono del colega canadiense. Y cuando empecé a ver la calidad de las fotografías quise integrarme al equipo pero mi teléfono solamenteregistró la presencia de Miguel que aparecía con el nombre de gato.
Las fotografías salieron estupendas, todos sabemos de la habilidad que tienen los orientales para tomarfotos.
Yo servía de traductora y las sonrisas de satisfacción de gato a su vez me proporcionaban mucha satisfacción a mí.
Miguel me confesó que era la primera vez que volaba en avión y que regresarían a Lima por tierra junto con su familia que venían sentados en la parte delantera del avión.
Se notaba la rudeza en sus manos, en sus uñas y probablemente la falta de preparacióny también el conservadurismo al enterarse que viajaba sola, pero la inteligenciaemergía de el como la nieve en los islotes de nubes que se veían al cruzar los Andes.

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