Ni bendito, ni maldito

Por Tomás Setién Fernández.

Controvertido, odiado, amado, incomprendido, pero de una cosa si se esta plenamente de acuerdo. durante el existir de Jorge Vergara, el polemizado Presidente y dueño de las Chivas Rayadas del Guadalajara, durante su existencia que el pasado viernes llego a su fin, fue un real apasionado de los colores del escuadrón del Guadalajara, invirtiendo pesos, millones, para tener a su ejercito mexicano feliz de la vida, sin deberle un centavo a nadie, y estableciendo su propia política, que a no todos gusto. cuando se vio de repente rodeado de gente mas ambiciosa que el, y en muchas ocasiones tuvo que pelear con todo para no perder el gran tesoro poseído, inclusive luchando a brazo partido, con los que poseían aroma de siete machos, y mujeres con pleno olor a perfume francés.
De una cosa también se esta seguro, de su propio código apuntando a las Chivas Rayadas. elaborado letra por letra por su experiencia tal vez nunca comprendida por nadie, apareciendo en las ocho columnas deportivas un día si y el otro también, incendiando las portadas con esas sus declaraciones y acciones, que fueron mas allá, para algunos fiscales, de la propia lógica deportiva.
Todo el mundo hoy lamenta de su muerte, hasta el Presidente del equipo rival por antonomasia del Guadalajara, el propio Emilio Azcarraga Jean, sumándose a las condolencias las directivas de otros equipos grandes,, como la de Pumas y Cruz Azul, en los largos caminos de la muerte, hay un total freno al fuego, y los puños crispados se tornan manos piadosas, que se asientan sobre las espaldas de los que perdieron tanto, por una existencia cegada por el destino.
Los 64 años vividos por Vergara, se deben de convertir en siglos, por todo lo realizado no solo con su medicina que dio la vuelta al orbe en menos de ochenta días, sino todo lo dejado al fútbol, brillando la luz cuando contrato al argentino Matias Almeida que dio una corona de Liga al Guadalajara, tras once años de espera, casi una eternidad, siendo su ultima contratación brillante la de Ricardo Peláez, que se tendrá que echar al equipo futbolisticamente a sus espaldas, para asesorar al hijo de Jorge, de nombre Amaury, -dime con quien andas y te diré quién eres-,
Hoy dentro de su copiosa herencia, esperemos que sus familiares lo dejen descansar en paz, y no se proceda a revivir los funerales de Alejandro el Magno, a quien sus Generales le hicieron sus funerales sangrientos,
Dejando gran huella su partida, a la manera cuando dijeron adiós a la vida estrellas chivas como Salvador Reyes, Hector Hernández, Jaime Lopez y Pepe Martinez. solo por recordar un puñado que la propia afición mexicana al fútbol profesional azteca les sigue llorando eternamente.
Todos lo recordaran, para bien o para mal.
Vendedor de autos, hasta de carnitas, termino vendiendo las mejores ilusiones, para el único equipo que sigue jugando con mexicanos en nuestro balompié rentado.

 

 

 

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