Morir de pie

Hands writing on old typewriter over wooden table background

Marilú López Baca*

«Prefiero morir de pie que vivir arrodillado». Emiliano Zapata

Hace dos años, mi papá llegó a la casa para obsequiarme un libro. Se trataba de “Yo, Díaz” de Pedro J. Fernández. Le agradecí el gesto, pero pensé que se trataba de una novela más – de las tantas que se han hecho- acerca de Don Porfirio. Estaba yo equivocada.
Me sorprendió, gratamente, encontrar una novela histórica narrada en primera persona, con una prosa fluida y un hilo conductor muy didáctico. Me encantó y se la recomendé a algunos compañeros profesores.
El año pasado, a invitación del Patronato del Museo de Córdoba, tuve el gusto de asistir a la presentación de la nueva novela del autor: “Iturbide, el otro padre de la patria”, obra que nos volvió a cautivar por la propuesta de presentar al generalísimo Iturbide con todos sus aciertos y sus errores.
Hace unos días, en la Escuela Hispano Mexicana, Pedro J. Fernández se presentó ante los jóvenes bachilleres para hablar de su nueva novela, “Morir de pie”.
En las 323 páginas del libro, Emiliano Zapata, el gran líder revolucionario, tomará la palabra para contarnos su historia, desde su nacimiento hasta aquella tarde en la Hacienda de Chinameca, Morelos, donde fue victimado por las fuerzas del coronel Jesús Guajardo.
¿Por qué habría que leer “Morir de pie”? sería la pregunta obligada.
Por principio de cuentas habría que decir que Zapata representa al más grande de los personajes de nuestra revolución. Adentrarnos en su historia, nos podría llevar a conocer y comprender mejor a ese México agrario que clamaba justicia y el derecho de los campesinos a poseer un pedazo de tierra para cultivar.
La novela es ideal para todo público, pero yo me quedo pensando en nuestros niños y jóvenes que han conocido, quizás, a un Zapata en una página de un libro de Historia; o a un Zapata de celebración revolucionaria del 20 de noviembre, o lo que es peor, solo por su frase de “Tierra y Libertad” que venía en un examen.

En “Morir de pie”, el autor nos va llevando de la mano por la vida del pequeño Emiliano, quien sí tuvo la oportunidad de ir a la escuela, a diferencia de otros niños que tenían que ir al campo a labrar la tierra y seguir el mismo destino de sus padres.
Del pequeño Emiliano que recuerda con cariño las lecciones de su profesor Emilio Vara sobre «la importancia de la lectura, la riqueza del pasado, el poder de las letras, el valor de los números y de nuestra propia dignidad como mexicanos». (Fernández, pág. 59)
Y también del niño que observa la cara de preocupación de su padre al comprender que el gobierno Porfirista le ha arrebatado las tierras que le pertenecen.
-No se preocupe, papá – le habría dicho Emiliano- cuando sea grande, haré que se las devuelvan. Y por eso fue, precisamente, por lo que luchó hasta su muerte.
Sobre esta novela, el escritor le expresó a los jóvenes de la Hispano la invitación a la lectura de la obra pero, sobre todo, a reflexionar sobre el legado de Zapata de un México más justo para los pueblos indígenas y para lo cual, todavía falta mucho por hacer.
A 100 años de su aniversario luctuoso, a Emiliano Zapata se le recuerda con este gran libro que, ojalá, puedan leer.

TE SUGIERO:
Comprar el libro a través de Internet o bien en el Museo de Córdoba donde se encuentra a la venta. ¿Sabías que Zapata era un fanático de los caballos? Ojalá puedan escuchar o ver a través de youtube el corrido del “As de oros”.

 

 

 

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