Hablemos Córdoba…Te quejas pero no actúas

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Hablemos Córdoba: e quejas pero no actúas
José Miguel Cobián

Llevo días reflexionando sobre lo que escucho en reuniones con cordobeses, y lo que veo en redes sociales y medios de comunicación. Los cordobeses somos expertos en quejarnos. Vaya hasta del cura o del pastor he escuchado quejas. Además del chisme y el interés por la vida del vecino, la queja es otro deporte que se practica con gran fervor en Córdoba.
Fíjate que observo pueblitos pequeños y si bien todo comienza con una queja, al final sus pobladores toman decisiones y resuelven aquello que los aqueja. Pero entre los pobladores de Córdoba, que se sienten ¨ de la ciudad ¨ no se ponen de acuerdo, no se UNEN y por eso, jamás terminan resolviendo los problemas que los aquejan.
Córdoba, entre tus hijos veo gente muy talentosa, mucho capital humano, mucha capacidad de análisis. Sin embargo, todo eso no se aprovecha porque también eres un hervidero de envidias y de intereses particulares que en muchas ocasiones se anteponen al interés colectivo.
Algo anda mal en la gran familia cordobesa, cuando un líder de gremio, social, político, religioso, ofrece como si fuera mercancía la voluntad de sus seguidores. Algo anda mal cuando esos seguidores están dispuestos a obedecer al líder, aún en contra de su criterio y voluntad (cuando los tienen). Mayor mal percibo cuando esos seguidores acuden a las demostraciones de fuerza a que son convocados, ya sea un evento religioso, un evento político, un evento social, etc., sin cuestionar jamás los verdaderos fines de su líder, o peor aún, a sabiendas de ello.
Sé que eres una ciudad profundamente religiosa, así que señalar a algún líder religioso que vende literalmente los votos de su grey a cambio de beneficios y prebendas, te debe ofender. Lo terrible es que te ofenda el señalamiento y no te ofenda que suceda en realidad.
Tampoco te ofende que un líder de una agrupación movilice a su gente, sobre todo en tiempos electorales, para apoyar a tal o cual candidato, como si todos sus agremiados tuvieran un único criterio. Algunos lo logran con amenazas, como cuando pasan lista a los miembros de algún sindicato. En otros casos es la combinación de la zanahoria y el garrote, es decir te ofrecen y te entregan algo por asistir, pero también sabes que si no asistes sufrirás las consecuencias.
Lo mas grave, es que cuando se trata de asuntos que verdaderamente interesan a los agremiados o sindicalizados, entonces no se demuestra ese poder.
Y qué decir de los líderes de gremio de comerciantes e industriales. ¿Cuántas veces los hemos visto realizando negocios con el poder y aprobando de manera cómplice daños a tu patrimonio? Incluso los hemos visto llegar a un puesto público, en el cual su desempeño resulta -por decir algo suave-, simplemente mediocre.
Sé y me consta que no sucede siempre, que no sucede en todos los casos. He visto y veo todos los días, líderes religiosos luchar con toda su energía por el bien de sus fieles. He observado y observo, líderes sindicales morirse en la raya por defender a sus representados. He visto y veo líderes empresariales preocupados por el bien de su sector, sin importar las consecuencias para sus propias empresas.
Sin embargo, la división que provocan los malos liderazgos impide que los buenos liderazgos logren sus objetivos. Pero lo peor no es eso, lo peor, es la sumisión de aquéllos que no son representantes sino representados. Simplemente dejan que sus líderes hagan y digan por ellos, sin indicar si están o no de acuerdo. He ahí la raíz de muchos de los problemas que tienes Córdoba. A muy pocos les importas de verdad.
La mayoría de tus hijos no saben actuar como ciudadanos. No comprenden que la ciudad es suya, es de todos. Y por ello actúan como si fuera de otro, al que odiaran, por eso no la cuidan, por eso la maltratan, por eso no esperan que mejore.
Entre la apatía y el desinterés, la ignorancia de todo lo que se puede lograr si nos unimos, Córdoba cada día avanza hacia atrás. Cada día es menos ciudad para sus habitantes.
Siempre escucho que es otro el que debe resolver el problema. Cuando no es el gobernante en turno, resulta que es el representante de quien habla, y entre pretexto y pretexto nada se resuelve, la ciudad no avanza, y los pequeños beneficios que algunos obtienen, justifican el enorme daño que las mayorías sufren por su propia responsabilidad y desinterés.
Aquélla Córdoba que unida se apagó en contra de Laguna Verde ya no existe. Hoy vivimos en una etapa de supervivencia, en la cual sí el cordobés para ganar algo tiene que perjudicar a otro cordobés, no es mal visto. Si con su omisión daña a alguien, está bien. Si alguien sufre, pocos le tienden la mano. Y así poco a poco, Córdoba se va enfermando, cada día un poquito más.
Por eso, querida Córdoba, te propongo una alianza, generar el interés y la participación de tus hijos, para que todos juntos avancemos en la misma dirección. Te invito a que ya no sea importante la voz del líder, en cambio escuchemos todas las voces. Lleguemos a un acuerdo, y caminemos en los terrenos escabrosos que habemos de sortear en los próximos años.
Hoy que la situación económica mundial todavía está relativamente estable, Córdoba está en franca recesión. Cierto que algo de responsabilidad tiene el gobierno municipal y el estatal, e incluso el federal, pero, no he visto que reclames Córdoba, salvo algunos casos aislados entre tus hijos. Y no sólo esperaría verte reclamar, sino también tomar acciones para que tu reclamo sea escuchado, pero también, que tus hijos, participen en la solución de los problemas que hoy te aquejan.
Querida Córdoba, tus problemas no los va a resolver el gobierno, los tienen que resolver todos y cada uno de tus hijos, y para ello tienen que comprometerse y unirse por el bien de todos.

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