Regresa a Córdoba con libro y premio

Paco Montes
El Mundo de Córdoba

Hay quienes creen que el periodismo y la literatura se alimentan el uno del otro, y que el paso entre ambos es natural.
Para Aroa Moreno Durán, una periodista madrileña enamorada de las letras, así fue.
Quien arrancara su labor periodística en Córdoba, Veracruz, en las filas de diario El Mundo, retorna esta semana para presentar su primera novela titulada “La hija del comunista”, una publicación con la que obtuvo el premio Ojo Crítico 2017, un reconocimiento de prestigio en España, otorgado a personas jóvenes que destacan cada año en literatura y arte.
A Aroa se le reconoce por su sencillez, su carisma te gana desde el primer momento, y en el diálogo reconoces a una mujer que domina su oficio.
Este domingo volverá a Córdoba, ciudad que no visitaba desde hace seis años.
Para ella es importante porque aquí, alejada de su país, de su familia y de sus amigos dio sus primeros pasos en el oficio periodístico, “me hace muchísima ilusión salir en el periódico que me dio la primera oportunidad como reportera”.
El Facebook salvó la entrevista, pues ante la falla de la red telefónica, la red social (aunque con problemas) sirvió como vínculo para concretar la conversación, que por momentos se veía interrumpida por errores de conexión.
“Desde la primera vez que vine a México, en el año 2004, este ha sido el periodo más largo que he estado sin venir, que han sido seis años, porque estaba viniendo un año sí, y un año no”, platica sobre su reencuentro con esta tierra.Y es que la vida como mamá ha modificado sus actividades, ahora el tiempo debe distribuirse de otra forma.
“Hoy que estoy en Ciudad de México y he salido a la calle, se ha despertado el cariño y la ilusión de un país que quiero tanto”, expresa.
Llegó a la Ciudad de México el lunes por la noche, está aquí para compartirnos su novela “La hija del comunista”, publicada por la editorial Caballo de Troya, en 2017.
“Justo este año se cumplen 80 años del exilio español, después de la guerra civil, igual que muchos españoles vinieron a México, otros fueron a Francia, a Rusia, a Argentina, hubo otro pequeño grupo de españoles que fue a la República Democrática Alemana, que antes era comunista; la novela cuenta la historia de Katia, hija de estos exiliados, que nace en Alemania, y es una persona con una identidad complicada, hija de españoles, pero nacida en Alemania y educada soviéticamente”, describe.
Aunque la historia se desarrolla en Europa, resulta sencillo lograr la empatía con los personajes debido a que el eje central recae en la sensación de que no estamos en el sitio correcto, algo por lo que todos hemos pasado alguna vez.
“Siendo una historia europea, que habla del intercambio de personas en Europa, es una historia universal, y de eso trata la literatura, que contando algo local pueda gustar a gente que está lejos, hacerlo universal y que cada quien pueda identificarse; todos en mayor o menor medida hemos pasado por ahí, que sentimos que no estamos en el sitio que deberíamos”.
México no es ajeno a la historia española. Este país recibió a cientos de españoles tras la guerra civil (fines de los años 30), historias que guardarían similitudes con esta novela.
“Como país, (México) fue muy generoso con el exilio español; Veracruz, Ciudad de México, Morelia, que fueron tantos niños que enviaron para salvar de la guerra; somos un pueblo de migrantes”, explica.
En Aroa hay dos vertientes que a la vez son uno mismo: el periodismo y la literatura; una es la de los hechos y los datos duros que componen una historia, y la otra la que le permite darse ciertas licencias literarias para narrar una historia.
Sobre el cuestionamiento que la periodista le haría a la literata (si fueran distintas), -tras tomarse unos segundos para pensar-, dispara: “¿Cómo afecta la historia ‘con mayúsculas’ a la ‘historia en minúsculas’?”.
De pronto la respuesta está ahí, la convergencia entre ambos oficios: contar historias que ayuden a entender cómo las decisiones de los gobiernos (historia con mayúsculas) tocan y transforman la vida de cada individuo (historia con minúsculas).
El periodismo y la literatura alimentados el uno del otro y viceversa.