Les rompen en Veracruz su sueño americano

Paco Montes
El Mundo de Córdoba

No todos los migrantes lograron llegar a Estados Unidos. A un año de que la caravana de centroamericanos pasó por Córdoba, el Instituto Nacional de Migración (INM) dio a conocer que 3 mil 117 personas fueron interceptadas en Veracruz, y repatriadas a su país durante 2018 y parte de 2019. La mayoría eran personas hondureñas y guatemaltecas.
Mediante una petición de información, el INM informó que de enero de 2018 a mayo de 2019 fueron interceptados 2 mil 514 hombres y 603 mujeres. Entre ambos grupos había 743 niños y niñas. Todos fueron repatriados al no contar con documentos oficiales que les permitiera su estancia legal en el país.
En noviembre del año pasado, cientos de migrantes arribaron a la ciudad de Córdoba para pasar la noche, antes de seguir su viaje hacia Estados Unidos en busca de una vida alejada de la violencia y la pobreza. Hubo una segunda caravana de migrantes, pero ésta ya no pernoctó en Córdoba debido a la falta de apoyo municipal.
Según la autoridad federal, los hombres y mujeres que ya no pudieron pisar el país del norte fueron llevadas a las oficinas migratorias de Acayucan, donde fueron revisados por un médico; ahí se les entregó un kit de aseo, una cobija, además de alimentos y medicamentos (en caso de necesitarlo). Ahí esperaron que se les resolviera su situación para luego ser enviados de vuelta a su país.
Los extranjeros fueron trasladados de Veracruz a la estación migratoria de Tapachula, en Chiapas. En el caso de las personas guatemaltecas, que en este caso fueron 775, se les dejó en Tecún Uman, Guatemala, una ciudad que colinda con territorio mexicano.
El tiempo que tardan en realizar el trámite migratorio es de 15 días hábiles, mientras que los traslados son cada tres días.
La mayoría de quienes fueron repatriados por las autoridades mexicanas y que fueron descubiertos en territorio veracruzano, eran personas de Honduras, Guatemala y de Nicaragua.
A nivel nacional, en el año 2018, el Gobierno federal invirtió 494 millones de pesos en gastos de traslado de migrantes a sus países de origen; en tanto que en el año 2019 la suma se redujo a 54 millones de pesos.

‘Los obligan a tomar
rutas más peligrosas’
Tras la caravana de migrantes hondureños y salvadoreños que el año pasado se convirtió en noticia internacional, el gobierno mexicano reforzó la vigilancia en la frontera sur, con apoyo de la Guardia Nacional, sin embargo, para Norma Romero, representante del grupo de Las Patronas, eso no significa que el desplazamiento se acabará, sino que con esta acción, están obligando a las personas a optar por rutas de mayor riesgo, como las montañas.
“El hecho de que la Guardia Nacional y toda la frontera esté reforzada y haya menos paso, no quiere decir que con eso van a parar una migración forzada;muchos huyen de la violencia y de la falta de oportunidades”, declaró vía telefónica.
Para Norma Romero, quien encabeza al grupo de mujeres de la comunidad La Patrona en Amatlán de Los Reyes, que ayudan y alimentan a los migrantes que pasan por esa zona, el movimiento del año pasado que aglutinó a miles de migrantes, ayudó a conocer más sobre las dos caras que tiene México; el de las personas que se sensibilizaron, y el contrario: el de las personas que criminalizaron a los desplazados.
“En las redes sociales vimos muchos comentarios xenofóbicos, nos dimos cuenta que en México también existe esta situación, y es muy doloroso porque cuántos de los veracruzanos tienen migrantes; yo creo que todos los que tienen un (familiar) migrante tienen que ser conscientes de que si su gente emigra lo hace por necesidad”, explicó en la entrevista.
La fundadora de Las Patronas lamentó que los migrantes tengan que enfrentar situaciones más difíciles para cumplir con su objetivo de llegar a Estados Unidos, viéndose obligados a cruzar montañas y viajar en bote, donde también deben lidiar con los constantes asaltos.