Las decisiones

Tere Gómez

Para tomar decisiones, lo primero es estar muy bien informado de los pro y contras de la decisión.
Decidirse implica riesgo. Como dicen los clásicos: “hay que planificar o medir el riesgo”.
Tomar una decisión es difícil ya que involucra optar. Optar es escoger y esto puede llevarnos a equivocarnos o no.
Nadie desea cometer errores. Nadie desea salir lastimado. Nadie desea equivocarse.
Por todo esto, tomar decisiones no es sencillo.
Pero tomar decisiones, también, implica serenidad y confianza en uno mismo. Es decir, estar en armonía con uno mismo y con los demás.
Estar en armonía implica que aprendamos a: “escuchar al cuerpo” y confiar en nuestro sentir, en nuestra experiencia.
Si sentimos la serenidad en nosotros y estamos atentos a las emociones que nuestro cuerpo expresa, tendremos una gran ayuda al decidir.
Hay casos en que tenemos que decidir en situaciones críticas y es ahí que confiar en nosotros mismos (en nuestro organismo), estar en armonía con el, nos ayudará a decidirnos y aminorar el error.
Muchas veces hemos decidido algo que nuestro cuerpo “nos decía” que no. Luego, decimos: “algo me decía que hiciese eso y no lo hice, que tonto fui”.
Es que no estábamos “escuchando a nuestro cuerpo”. Había una incongruencia entre nuestro sentir y nuestro actuar.
Por esto, hay que estar informado y en armonía con nosotros mismos.
Aceptarnos como somos, comprender, por qué somos como somos y expresarnos en nuestras relaciones con los demás de modo coherente y autentico. Esto posibilitará estar en armonía y serenidad. Y eso es lo central en la calidad de vida.
Con esta “sintonización”, con este “fluir como el agua” como actitud y una consistente información, podremos tomar decisiones adecuadas.
Si nos equivocamos estamos ante una crisis.
Una crisis es una oportunidad donde sufrimos pero aprendemos. donde se definen personas y situaciones. es una oportunidad de conocernos como somos realmente.
La vida es un aprendizaje. El error es madre del éxito. Nos equivocamos y aprendemos del error, es decir, adquirimos experiencia. Así es la vida.
Somos mas ricos en la medida que hemos tenido mayor cantidad y calidad de experiencias.
No aprender de los errores si que es un serio problema.
La idea es no dejarnos congelar o paralizar por el miedo. el miedo nos impide pensar, decidirnos y vivir.
el miedo nos impide vivir, nos paraliza la capacidad de arriesgarnos, nos frena decidirnos, impide que tengamos experiencias y que nos enriquezcamos con éstas.
“El enemigo es el miedo, la coraza es la confianza”. Hay que aprender a confiar en nosotros mismos y en los demás.
La vida es un riesgo, es un aprendizaje, es equivocarnos y aprender. Es arriesgarse a vivir la experiencia y aprender de ella. Todo esto implica decidirnos y decidirse es fluir.

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