Vómitos de agua

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Mas lastre, y mezcla maestro, día con día en torno al equipo de nueva cuenta de los Tiburones Negros del Veracruz, apaleados por el América, sirviendo para mucho el anzuelo con algo mejor que un gusanillo en la caña de pescar para hacer una muy buena entrada en el partido de marras, existiendo una diferencia entre uno y otro equipo como abordar el Metro de las horas pico, dejando por la paz la limusina de puro lujo, manejada casi siempre por políticos sediciosos y ambiciosos.
Las declaraciones vertidas por jugadores que tenían sus ahorros bien guardados, en el interior de los todavía diligentes y ahorrativos marranos de barro, como el ingles con raíces turcas Kasim Richards, en el hecho de que tras ver un entrenamiento de las fuerzas básicas jarochas, alguna Sub muriéndose de hambre, por aquello de los sueldos no cobrados desde marzo del año 2019, comprobó que uno de los jovencitos tras el esfuerzo dado en la cancha, vomito agua y ningún residuo de alimento importante, pues el futbolista dentro de una actitud ejemplar lo llevo a comer un día si y el otro también, al adolescente casi inanimado, siendo esta una de las historias cotidianas que se desprenden del equipo del Veracruz, casi con la firma de ripley por delante.
Y luego el contra ataque ignominioso por parte del Presidente del equipo porteño, sobre la propia Federación Mexicana de Futbol, en el hecho de verter toda la culpa y pasajes demasiados obscuros de su equipo, es cierto la ambición de los federativos les llevó a aceptar el cheque avalado por los ciento veinte millones de pesos, para sostenerlo con engrudo en la actividad de la Primera Nacional, mas la mea culpa pertenece al Señor Kuri que no ha podido con el paquete, echándoles en cara a la FMF los pagos por los adeudos de otras directivas, iguales o peores a las que dirige, sabiendo todo el mundo que al comprar un equipo se aceptan todos los números rojos que posee.
Pareciendo ya todo un hecho, de no pagar Fidel Kuri, de aquí a la eternidad sus deudas con sus propios jugadores, que el entrante tres de diciembre la franquicia jarocha puede ser borrada, de no mediar un comprador honrado con toda la colección de discos de Agustín Lara y con el alma netamente jarocha, eterno trovador de penas y desdichas. Patear el pesebre, implica el adiós.

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