Nietos de Kamamoto

A Manera de Comentario
Tomás Setién Fernández

Leyenda de verdugos destrozada, quedando solo el recuerdo en algunas mentes. todavía con afán al sufrimiento colectivo, de aquella jornada olímpica en el México 1968, cuando la Selección de Fútbol de Japón se agencio la medalla de bronce derrotando a México, que según una ultima declaración de aquel portero Javier Vargas, entregaron mansamente el partido a los hijos del sol naciente, por culpa de la Federación Mexicana de Fútbol, que no remitió peso sobre peso en asuntos de premios al grupo tricolor.
Mas ahora los pupilos del Chima Ruiz, fueron ciclones, tornados y hasta huracanes, venciendo en todo a los japoneses, dentro de una segunda ronda del Mundial Sub 17 que se celebra en Brasil, inclusive saliéndole barato a los orientales ese marcador de dos goles por cero, tal vez llevando una sola falla y tache los jovencitos mexicanos, su falta de contundencia, sobre todo por lo mostrado en una gran primera parte, en donde francamente destrozaron hasta volver añicos a un seleccionado japonés, que en la primera fase de dicho Mundial francamente había sorprendido a propios y extraños.
Y miren que eso de superar a los japoneses en velocidad y en táctica, llevando por delante una notable mentalidad, no siempre se ha contemplado en las diversas Selecciones Mexicanas, en los muchos años en que las hemos visto competir, y casi siempre caerse ante la llegada de un mítico quinto partido, que solo en una ocasión, hablando de la Selección Mayor, se ha logrado en aquel mágico año del 86, cuando Bora Milutinovic formando un equipo casi de los Pumas lo consiguió, venciendo a Bulgaria en la cancha del estadio Azteca, evocando aquel maravilloso gol de Manuel Negrete, premiado ya por la propia FIFA como el mejor tanto de las Copas del Mundo, de los supuestos gigantes.
Y ojo, mucho ojo, a seguir de cerca las carreras profesionales del par de mexicanos que se hicieron ver en la marcha del marcador, Eugenio Pizzuto abriendo el ostión, y sobre todo de Santiago Muñoz autor de un gol de bandera, sencillamente maravilloso, abanderados de una nueva generación de futbolistas aztecas, que nos hacen ver el futuro con ciertas esperanzas.
Bloques cien por ciento efectivos de los mexicanos en la cancha, que terminaron por hacer ver a los nietos de Kamamoto, como un seleccionado inocente al mil por ciento.
Ahora en cuartos de final México chocará contra Corea del Sur, otro cuadro con alas en las extremidades inferiores, y mentalidad de gigantes, pero con mantener la calidad, orden y disciplina en el terreno de juego, el próximo domingo los pupilos de Ruiz bien podrían estar en semifinales.
No olvidando que los aztecas son poseedores de dos copas del mundo en esa especialidad, nada de un seleccionado echo al vapor ni nada que se le parezca. Y a recordar que no hay dos, sin tres (coronas mundiales).

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