Los muertos que sí hacen ruido

“A la memoria de mis
padres”.

En todo México, los difuntos claman justicia. Veracruz no se queda atrás en desapariciones forzadas, secuestros y asesinatos. La conmemoración a los difuntos, exige revisión a fondo del poder judicial nacional, hoy profundamente corrompido.
Ministerios públicos que se hacen de la “vista gorda”, intencionalmente y, no integran las carpetas de investigación, lo que hace que la delincuencia salga al otro día de cometer fechorías.
Jueces, que teniendo en mano las pruebas contundentes, no dictan sentencia condenatoria y, con ello proteger la comunidad. Los muertos en México, SÍ hacen ruido y exigen justicia plena.
En Orizaba tenemos casos que han alarmado a la población y, se encuentran en el “limbo”, sin recibir atención judicial. No puede haber “fiesta” de Día de Muertos cuando tenemos miles de ciudadanos, que por una u otra razón, están desaparecidos o fueron asesinados. Familiares, amigos y vecinos de las víctimas salen a las calles, reclamando aclaración de los hechos delictuosos. El Poder Judicial, tanto federal como local, no hace caso a sus reclamos envueltos en su burocracia de amigos y recomendados.¿Qué hacer al respecto como vecinos en nuestros municipios?
Cuenta la leyenda provinciana, que hace muchos años, se conoció de casos semejantes a los que suceden ahora en el país, el estado y municipio. Don Primitivo Arriaga, en sus relatos a los vecinos de la comarca, describe muy bien, cómo las autoridades no atendían los reclamos del vecindario. La gente necesitaba servicios públicos de una cosa, y la autoridad les imponía obras que no eran necesarias para la mejora personal de sus habitantes. ¿De qué sirve, una ciudad bonita con pueblo desempleado y pobre?, se preguntaba Don Primitivo ante la comunidad reunida en el atrio de una iglesia humedecida por el paso de los años, ¿podremos, algún día hablar de equidad económica, con autoridades que ganen el mismo sueldo, que los ciudadanos de salario mínimo?, ¿será posible democratizar la elección de los jefes de manzana hoy impuestos, autoritariamente por la autoridad municipal?, ¿algún día tendremos policías profesionalizados con rostro humano y no trogloditas con mazo en mano?,¿podremos tener una radio comunitaria en el municipio, que le “abra los ojos” a los vecinos y, les enseñe sus derechos políticos?
Una y otra vez, Don Primitivo buscaba hacer reflexionar a sus paisanos sumidos en las novelas de amor de la televisión mercantil que anunciaba venta de sartenes, la píldora sexual, las almohadas “milagro”. Pero nada parecía suceder. Llegaron los días de muertos y el colorido de la conmemoración, se miraba en la provincia chayotera. Esa noche, la de Noviembre, soplaba un frío mortal. La neblina cubría los callejones de la vieja ciudad hoy remasterizada (en sus fachadas) cómo “Pueblo Mágico”. Unos vendedores de tamales y elotes recorrían las calles alumbradas apenas con algún farol de mala muerte. A lo lejos unos borrachos se jaloneaban por una botella de aguardiente.
Cerca de la medianoche, por el rumbo de San Juan de Dios, atrás, por la cochera, unos horribles quejidos, lamentos inmisericordes, se dejaron escuchar. Eran quejidos de dolor y amargura, cómo de quién agoniza. En tanto esto sucedía, las campañillas de la torre de la iglesia, marcaban las doce de la noche. ¿Qué se interpretaba de los quejidos de ultratumba?, ¿acaso era posible identificar algo inteligible de los lamentos? Una casona abandonada a espaldas de la iglesia, era la madriguera de los espíritus, por ello la gente decía que estaba embrujada. ¿Qué se sobreentendía de los lamentos fúnebres esa noche de noviembre?
Unos afirman que era un reclamo ciudadano a los regidores municipales, por solapar las imposiciones del alcalde en turno. Otros contaban, era un murmullo que anunciaba, que algo malo pasaba al interior del Ayuntamiento, ya que no había transparencia ni rendición de cuentas cada mes. Las mujeres que vendían tamales y atoles en el parquecillo frente a la iglesia, que trabajaban hasta la madrugada, decían con voz entrecortada, que los quejidos, vueltos voces clarividentes, reclamaban un cambio de gobierno municipal para el año 2021.
Quién sabe cuáles hayan sido las causas de tales sucesos de ultratumba en la ciudad. Lo cierto es que sucedió. Que después de todo esto, los vecinos empezaron a cambiar de pensamiento y conductas. Es decir, fueron menos conservadores y tradicionalistas, ahora hasta se atrevían a pensar diferente a los profetas locales. Ahora leían periódicos y libros críticos. Apagaron sus televisores y dejaron de ver los sartenes, la píldora sexual y las almohadas “milagro”. Los periódicos del lugar, describían con ánimo de venta, lo dicho por el pueblo. Ocho columnas a letra grande y negra, eran la nota principal. Los chiquillos voceadores, recorrían las callejuelas gritoneando el “extraño suceso ocurrido en Villa Verde”. Los periódicos se vendían cómo pan de muerto (caliente y azucarado). En el mesón de San Juan de Dios, donde se reunían los arrieros de Tequila y Zongolica y los carboneros de La Perla y Santa Ana, se comentaba el escándalo, tomando jarros de atole y tamales rancheros, que doña Petra preparaba por veinte centavos.
Parecía que la ciudad tomaba conciencia de su manipulación cotidiana. Los muertos le habían hablado, a los vecinos, desde el más allá. Ahora les daban la oportunidad de pensar su cotidianidad, arrancar su enajenación y de cambiar autoridades. Uno aprende de la vida. No siempre los del “más allá” vienen a espantar a los paisanos las noches frías de noviembre. También lo hacen para concientizar a los tercos y testarudos, de que las cosas en su municipio pueden mejorar a su favor. Los pobres y desempleados no tienen por qué votar por los ricos y millonarios. Este suceso ocurrió en el año de gracia de 1857, cuando se estaba promulgando la segunda ¿tercera?, Constitución en la naciente nación mexicana. ¡Vaya cosas que pasan en nuestras vidas!…
Saludos a los amables lectores don Casimiro Pérez Meza y doña Laura Medellín…
Los vecinos de la colonia Ferrer Guardia nos escriben indicando que 8 lámparas de luz led (blanca) de la calle Antonio Plaza, están fundidas a causa de un rayo, dicen tienen más de un mes y el Ayuntamiento no las arregla ¿qué hacer al respecto?, nos preguntan…
No se olviden, lectores que la transformación de un municipio, sólo se puede hacer con “trabajo político organizado”. ¿Qué significa “trabajo político”? Quiere decir, reunirse unas tres veces por semana, un par de horas, en casa de alguno de ustedes, y escribir en un cuaderno, acerca de ¿cómo gobernar mejor nuestro municipio? Hay que preguntarse y responder sin fanatismos ¿por qué prevalece y aumenta la pobreza y el desempleo en la ciudad?, ¿por qué crece la represión a sus habitantes? Las reflexiones deben ser acompañadas de lecturas históricas y políticas de autores críticos de la realidad nacional, veracruzana y de Orizaba, como Lorenzo Meyer, Enrique Dussel, Sergio Aguayo. No es un trabajo fácil, dado que NO estamos acostumbrados a la reflexión sustentada en las ciencias sociales, las humanidades y la vida real. El esfuerzo hay que hacerlo desde ahora. Las contemplaciones, rumores y chismes, NO ayudan en nada al propósito de “Transformación Municipal”.
Saludos, estimados lectores de Diario El Mundo.

*Politólogo
(UNAM. BUAP). Catedrático. Investigador Universitario.
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