El cine de la Colina

Talavera Serdán / Quésto y Quel´otro

JOSÉ DE LA COLINA fue escritor, periodista, ensayista y crítico literario, pero ante todo un caballero.
Hispanomexicano quien, como su paisano don Luis Buñuel, amó a México tanto como a su oficio de escribir. Lo hacía prolífica y eficazmente, tanto sus ensayos, sus crónicas de cine (no le gustaba llamarlas “críticas”, “no soy lo suficientemente analítico”), y sus guiones.
TUVE EL HONOR de compartir cartel con él en la revista especializada IPN/Cine, que publicaba la Cineteca junto con el Canal Once, de cuyo patrocinio dependíamos. Y aunque en la etapa de nuestras colaboraciones -otros eran el paisano presuntuosillo Tomás Pérez Turrent, y el joven Leonardo García Tsao-jamás coincidimos; y me cupo el gustazo de tenerlo como invitado en mi programa en ese Canal cultural: luego de 45 mins de alguna entrevista y charlas sobre cine, el programa cerraba con una serie sobre temática diversa, regularmente presentado cada film con un especialista. A De la Colina le ofrecimos cine urbano, e íbamos a filmar su presentación de cada cinta a sitios diversos de la capital mexicana notorios por su arquitectura, p. ej.; Polanco, la Roma y sus casonas treinteras, o el edificio que se ubica en Bucareli, que ha servido de locación incontables veces (en Principio y fin, de Ripstein, una de tantas).
Él, que amaba el cine y dedicó ensayos y libros enteros a observarlo, junto con Pérez Turrent, armaron en 1984 una entrevista larga y sustanciosa con uno de mis ídolos: “Luis Buñuel: prohibido asomarse al interior”, un triunfo considerando, primero, lo reclusivo que era don Luis; segundo, que en el libro revisan extensivamente toda la obra del gran cineasta aragonés.
CURIOSAMENTE, de la media docena de guiones que escribió, sólo uno es en colaboración con otro paisano suyo, Luis Alcoriza (por cierto, discípulo buñueliano), en el tríptico Fe, Esperanza y Caridad, segundo segmento, junto con otro aragonés, Julio Alejandro.
La mayoría de sus escritos los filma el hidrocálido Jaime Humberto Hermosillo: El Corazón de la Noche (1984), Naufragio (´78), El Señor de Osanto (´74), y Los Nuestros (´70). La Lucha con la Pantera (1975, basado en su propio libro) se la dirige Alberto Bojórquez, que no le hace justicia al libro sobre la lucha en los ´70s de tres chicas que despiertan a la sexualidad sin saber cómo lidiar con ella.
SU PADRE, impresoranarcosindicalista combate como capitán de infantería durante la Guerra Civil española mientras que su esposa e hijos viven refugiados enFranciayBélgica. Al finalizar la contienda, la familia se exilia enRepública Dominicana,CubayMéxico, donde en 1941 se establecen. ​
De la Colina (Santander, marzo29,1934 – CDMX, noviembre 4, 2019) a los 13 años ya trabaja como guionista de la XEQ,y a los 18 se estrena como periodista ycrítico de cine. En 1955Juan José Arreola, director de la editorial Los Presentes, le publica su primer libro,“Cuentos para vencer a la muerte.”​
Integró prestigiosos consejos de redacción, comoPlural,Vuelta,Revista Mexicana de LiteraturayNuevo Cine. Fue subdirector del suplemento culturalSábadodel diarioUnomásuno, en su momento de mayor éxito. Funda con otros soñadores El Semanario Culturaldel diarioNovedades, y lo dirige por 20 años. En 1984 le otorgan merecidamente el Premio Nacional de Periodismo Cultural 1984de México. De la Colina dirigió este suplemento por veinte años y por dicha valor obtuvo el Premio Nacional de Periodismo Cultural 1984 llegando a colaborar con cuanto medio cultural de valía se imprimía en México: Letras Libres,Milenio Diario,Ideas de México,Revista de la Universidad de México,La Palabra,El Hombre,Política,México en la Cultura,La Cultura en MéxicoyEl Nacional. Igualmente lo llamaron a colaborar en el extranjero: La Gaceta, Casa de las Américas, y Cine Cubano, en la isla caribeña, además de las francesas ContrechampyPositif; yLe Chateau du VerredeBélgica.
Escribió cuentos por decenas, y otros libros suyos notables:El cine italiano(1962),Miradas al cine(1972),El cine del«Indio» Fernández(1984) yUn arte de fantasmas(2013).
Mereció muchos otros reconocimientos, como el Premio Mazatlán, el Villaurrutia, el que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Sobre sus intereses cinematográficos, dijo: “Durante mucho tiempo la gente me consideró crítico de cine. Nunca lo fui, si acaso escritor sobre el cine, porque no lo sometía a gran análisis. Hablaba de una película como en un ensayo, un poco divagando. De eso viví y me acabé de profesionalizar en la escritura.”
Su obra literaria es vasta, y baste decir que un admirador suyo fue nuestro Nobel literario, Octavio Paz.

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