50 años de bondad y humor

Agencias

Hace cincuenta años, la actriz y comediante Carol Burnett apareció en la primera transmisión de un programa de televisión estrafalario que incluía a un montón de títeres peludos. La actriz y comediante venía después de un segmento animado de una bruja llamada Wanda, que incluía muchas palabras que empezaban con w.
El programa se llamaba “Sesame Street” (Plaza Sésamo) y Burnett, al igual que muchos niños, quedó de inmediato enganchada a él. Volvió como invitada en múltiples ocasiones, incluyendo para mostrarle al público de niños en edad preescolar dónde estaba la nariz y cómo besar a un patito de plástico.
“Era una gran admiradora. Habría hecho cualquier cosa que me pidieran”, dijo Burnett. “Me encantaba estar expuesta a toda esa bondad y humor”.
Ese primer episodio de “Plaza Sésamo” que se transmitió en el otoño de 1969. Era un momento turbulento en Estados Unidos, sacudido por la Guerra de Vietnam y el asesinato de Dr. Martin Luther King acontecido un año antes. Los medios de comunicación, al igual que hoy, atravesaban cambios y disrupción.
Newt Minow, el encargado de la Comisión Federal de Comunicaciones de ese entonces, dijo célebremente que la televisión se estaba convirtiendo en “un gran terreno baldío”. Al igual que ahora había mucho contenido, pero no necesariamente de calidad.
Entonces llegaron los creadores de “Plaza Sésamo” Joan Ganz Cooney y Lloyd Morrisett, que trabajaron con el psicólogo de desarrollo de la Universidad de Harvard Gerald Lesser para crear el enfoque de aprendizaje único del programa que ahora llega a 120 millones de niños. El famoso titiritero Jim Henson se encargó de las criaturas peludas.
Nadie más lo estaba haciendo. La programación infantil estaba compuesta de programas como “Captain Kangaroo”, ‘’Romper Room“ y las batallas violentas entre ”Tom & Jerry“. ‘’Mr. Rogers‘ Neighborhood” era adorable, pero en general enseñaba habilidades sociales.

Ayudar a estudiantes
El programa fue diseñado por especialistas en educación y psicólogos infantiles con una meta: ayudar a los estudiantes de escasos recursos y pertenecientes a minorías, de entre 2 y 5 años de edad, a superar algunas de las deficiencias que podrían tener al entrar a la primaria, pues desde hacía mucho los sociólogos habían detectado que los niños blancos y de las clases sociales más altas solían llegar mejor preparados.
Así que no fue un accidente que el programa se desarrollara en una calle urbana con un elenco multicultural. La diversidad y la inclusión siempre fueron parte del programa. Monstruos, humanos y animales vivían juntos en armonía.
Con el paso de los años, “Plaza Sésamo” ha recibido a muchos personajes más. Se convirtió en el primer programa infantil en tener personas con síndrome de Down. Ha tenido títeres con VIH, en adopción, niños invitados en sillas de ruedas, además de lidiar con temas como padres que están en prisión, las personas sin hogar, los derechos de la mujer, las familias militares e incluso niñas que cantan sobre amar su cabello.

Algunas críticas
No todo ha sido perfecto a lo largo de los años. Roosevelt, uno de los primeros títeres, ofendió a muchos con su representación estereotipada del dialecto de la comunidad afroestadounidense. Katy Perry fue criticada por algunos padres por aparecer con muy poca ropa en un episodio de 2010. Y Cookie Monster, ante la epidemia de obesidad, tuvo que moderar su consumo de galletas a “una comida de a veces”.
Pero el programa se mantiene fuerte a pesar de la explosión de opciones baratas en internet, con colores brillantes y canciones como “Baby Shark”, que compiten por los ojos de los preescolares. Según un estudio reciente niños tan pequeños como de 2 años pasan tres horas diarias frente a una pantalla.

Con información de AP