Primero magia negra, después la marabunta

Tomás Setién Fernández
El Mundo de Córdoba

Muchas cosas que relatar en torno a la nueva visita de las Leyendas del equipo América, primero que el Estadio que nuevamente los cobijo, el búnker del Murillo Vidal pareció ser la sede futbolera mas grande del mundo, al no presentar el lleno que realmente se merecían tanto la causa noble, la lucha por combatir el cáncer entre la infancia mexicana, como la sola presencia de un equipo plagado de estrellas, que conste solo en el primer tiempo en donde brilló Antonio Carlos Santos, que amparado en la macumba o la magia negra de sus disparos, y de sus medidos pases casi dados con la mano en cualquier parte del terreno, aunado a la vez por la clase y todavía la velocidad de vértigo de Andrés Chitiva, terminaron por cautivar a una afición que realizó la correcta entrada, pero nunca el lleno hasta la azotea, como estaba pronosticado.
Navia que anota uno y falla veinte, a regalo servicio de Chitiva empato la lid, luego de que el orgullo de Fortín Paco Altamira había inaugurado el marcador ante la sorpresa de propios y extraños.
Antonio Carlos Santos ejecutando a su manera, con la genialidad por delante un penal colocó arriba a los americanistas, que también tuvieron en Cecilio de los Santos y a Chava Cabañas a elementos que acariciaron el esférico por momentos.
Ya para la segunda parte sin la magia en la cancha de Santos y de Chitiva, fue el turno de la marabunta azulcrema, que anotando otros dos tantos le puso número a la goleada que realmente se esperaba, de cuatro tantos por uno, obras de goles perfectamente trabajados por parte de Mosqueda y Torres, dejando el escenario entre ovaciones del respetable que acuñaron firmas y mas firmas de Antonio Carlos Santos, de Cabañas y de Chitiva, como para realizar la mas grande y selecta montaña.