Ante la violencia, la unidad: Diócesis

Pablo Salas
Cortesía

Ante los hechos de violencia ocurridos en Culiacán, Sinaloa, la Diócesis de Orizaba hizo un llamado a la unidad entre la sociedad y dejar a un lado la polarización.
El padre Helkyn Enríquez Báez, vocero de la Diócesis de Orizaba calificó como sensata y correcta la decisión tomada por el Gobierno federal, aunque lamentó que los cuerpos de seguridad pública fueron rebasados por la delincuencia organizada, dejando en claro que la división no es el camino del bienestar humano.
Exhortó a la comunidad a ser unida, crítica, pensante y reflexiva, principalmente ante acontecimientos que lastiman a la ciudadanía.
Ante la división de la opinión pública señaló que esto podría favorecer a la fractura de la sociedad, situación que beneficia únicamente a los intereses de ciertos grupos, en este caso de la delincuencia organizada.
“Ante las emergencias, en muchos casos no se decide por el bien mayor sino por el bienestar, en esta situación por la familia y los propios militares; nuestro país está dividido por opiniones políticas y ese no es el camino para buscar el camino de la reconciliación, que es la antesala de la paz”, expuso el padre Helkyn Enríquez Báez, vocero de la Diócesis de Orizaba.
Enfatizó que “algunos quisieran que continuemos separados pero el mismo evangelio lo dice: un pueblo separado no avanza, el mensaje de la conferencia sería justamente ese, debemos buscar los puntos de unión”.
“Todas las instituciones son confirmadas por los hombres y de ellos depende mantener la unión, existe personas que intentan separar o dividir por sus intereses o colores políticos, el único camino que nos llevará a la paz será la reconciliación. Buscan culpables en estos momentos o en el pasado, tenemos que aprender de nuestros errores, aquel que no conoce la historia está condenado a repetir la historia”, indicó el vocero de la Diócesis de Orizaba.
El padre Helkyn Enríquez Báez señaló que incluso dentro de la propia iglesia existe separación y división, pero asegura que será la propia iglesia la que tendrá que escuchar y decidir, aunque en sus palabras cualquier institución puede debilitarse por la fragmentación.